Octubre 2013 – Hacia el sur

Por Raúl León.

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La emoción nos envuelve cada vez que surge la posibilidad de viajar al norte de África. Con ilusión y muchas ganas nos citamos Baudilio Rebollo, Alejandro Fraile y Raúl León, para caminar entre rocas, arena y acacias. Aquí os dejamos una representación fotográfica. Hemos querido mostraros a los animales tanto en detalle como enmarcados en los lugares donde habitan, para que podáis revivir junto a nosotros este emocionante viaje.

La ilusión que cada encuentro con estos seres vivos desata en nosotros es lo que nos hace querer regresar siempre al encuentro de estas criaturas. Todos volvimos a casa habiendo visto alguna especie que aún no habíamos tenido el privilegio de observar. En el norte de África las sorpresas nunca se acaban.

La estrategia era bajar por la zona costera hasta el punto más hacia el sur a visitar, Smara, y una vez allí, subir tranquilamente por la costa para tener la posibilidad de ver algunas de las especies más emblemáticas. Antes de llegar a Smara paramos en algunos lugares agradables para nosotros donde tuvimos interesantes vivencias.

En una de nuestras primeras paradas vimos unos movimientos entre los matorrales. Resultaron ser una pareja de tortugas moras (Testudo graeca). El macho perseguía insistentemente a la hembra en un “ritual” que consistía en dar golpes con su caparazón en el de la hembra. Ella no tenía los mismos planes que él y continuó su camino. En la región de Agadir aparece el primer ofidio, una culebra bastarda adulta de suaves tonos (Malpolon monspessulanus).

Testudo graeca
Una pareja de tortuga mora (Testudo graeca) en el momento del ritual de cortejo, Agadir. Foto: © Raúl León.
Malpolon monspessulanus
Una culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) con suaves tonos, Agadir.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Sentimos gran ilusión al encontrar la siguiente especie de ofidio, ya que para nosotros es una de las más impresionantes del norte de África. Se trataba de un juvenil de bello diseño y con la cola amarilla de víbora del Magreb (Daboia mauritanica). Pudimos ver también un par de ejemplares de culebra viperina (Natrix maura) y un bello roedor con líneas doradas sobre la zona dorsal.

Daboia mauritanica
Víbora del Magreb juvenil. Precioso diseño en zig-zag, Agadir. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Daboia mauritanica
Daboia mauritanica en territorio de arganes, Agadir. Foto: © Raúl León.

Continuamos nuestro viaje hacia el sur, pero antes paramos en la región de Tan Tan. Allí por la noche pudimos ver los primeros gecos elegantes del norte (Stenodactylus mauritanicus) y una culebra cavadora (Lythorynchus diadema) que nos emocionó, pues no la esperábamos en esta zona. Pudimos ver también un inusual gorgojo.

Daboia mauritanica
Acampada en la región de Tan Tan. Foto: © Raúl León.
Stenodactylus mauritanicus
Geco elegante del norte (Stenodactylus mauritanicus), Tan Tan. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Stenodactylus mauritanicus
Es un saurio con un diseño muy atractivo. Foto: © Raúl León.
Gorgojo
Fascinante e inusual gorgojo, Tan Tan. Foto: © Raúl León.
Stenodactylus mauritanicus
La culebra cavadora (Lythorynchus diadema) presenta una escama sobresaliente en el hocico que usa para excavar en la arena, Tan Tan.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Lythorynchus diadema
Lythorynchus diadema, es una especie de actividad crepuscular y nocturna que a veces se solea en las primeras horas de la mañana.
Foto: © Raúl León.

Dentro de un grupo de dromedarios, nos topamos con uno especialmente amigable que permitió a Budi y Alex acercarse mucho.


Budi y Alex integrándose en la manada. Foto: © Raúl León.
Dromedario
Dromedario en el paisaje de Tan Tan. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Cuando alcanzamos la zona sahariana de Smara nos ilusionamos de nuevo, ya que el primer reptil que vimos en la zona fue una fascinante víbora de arena (Cerastes vipera), uno de los reptiles del norte de África mejor adaptado a vivir en desiertos de dunas. Estaba tan bien camuflada que no reparamos en su presencia hasta que uno de nosotros pisó a su lado y la serpiente comenzó a rozar las zonas laterales de su cuerpo entre sí produciendo un sonido estridente (estridulación) a modo de advertencia. Este sonido disuasorio tan claro hizo que nos retirásemos rápidamente y de forma refleja e inconsciente de la proximidad del ruido, seguidamente al ver este ofidio saltamos de alegría. Pudimos observar más reptiles de actividad nocturna como la gran salamanquesa de la cruz (Tarentola annularis), varios de los bellos gecos de Petrie (Stenodactylus petrii) que corrían por zonas arenosas entre rocas, geco cantor (Tropicolotes algericus), salamanquesa común (Tarentola mauritanica), etc. También encontramos algo que nos apenó, una gran víbora cornuda del Sáhara (Cerastes cerastes) recién atropellada.

Localizamos en unos riscos altos sobre la arena un posadero de seguramente un Buho real del desierto (Bubo (bubo) scalaphus) con restos de huesos de mamíferos de buen tamaño.


Anochecer en Smara. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

La víbora de arena (Cerastes vipera) se camufla a la perfección en su entorno.
Obsérvese la cola negra para atraer a sus presas cuando acecha, Smara.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Cerastes vipera
Retrato de un ofidio de las arenas (Cerastes vipera). Foto: © Raúl León.
Stenodactylus petrii
Los gecos de Petrie (Stenodactylus petrii) se desplazaban rápidamente por zonas arenosas entre rocas, Smara.
Foto: © Raúl León.
Stenodactylus petrii
S. petrii limpiándose la escama ocular con la lengua. Foto: © Raúl León.
Tropiocolotes tripolitanus
El pequeño geco cantor (Tropiocolotes tripolitanus), Smara.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Solífugo
Solífugo activo durante la noche. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Stenodactylus petrii
Otro diseño en Stenodactylus petrii. Foto: © Raúl León.
Stenodactylus petrii
En detalle. Foto: © Raúl León.
Tarentola annularis
Las salamanquesas de la cruz (Tarentola annularis) son gecos de gran tamaño habitan en zonas saharianas, Smara.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Tarentola annularis
Aproximación a Tarentola annularis. Foto: © Raúl León.
Stenodactylus petrii
Otro individuo de Stenodactylus petrii.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Tarentola mauritanica
Otra especie de geco: Salamanquesa común (Tarentola mauritanica) juvenil, Smara.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Tarentola mauritanica
Individuo adulto de Tarentola mauritanica. Estos gecos se veían trepar por las grandes rocas.
Foto: © Raúl León.

Al día siguiente pudimos ver un par de culebras corredoras de arena o bucerrig (Psammophis schokari) y una falsa cobra (Rhageris moilensis). Quedamos muy satisfechos con estos encuentros.

Psammophis schokari
La culebra de arena o bucerrig (Psammophis schokari). Simplemente bellas y siempre atentas a cualquier movimiento en su entorno, Smara.
Foto: © Raúl León.
Psammophis schokari
Bucerrig (Psammophis schokari), detalle.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Psammophis schokari
Psammophis schokari se integra perfectamente en su entorno. Foto: © Raúl León.
Rhageris moilensis
Falsa cobra (Rhageris moilensis) de suaves tonos, Smara.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Rhageris moilensis
Esta especie presenta adaptaciones muy concretas para la supervivencia en las zonas extremadamente áridas en las que habita.
Foto: © Raúl León.

Comenzamos a subir hacia el norte por la costa.

Al atardecer, en la región de Tarfaya apareció una culebra de cogulla muy bonita (Macroprotodon sp.). Por la noche encontramos gecos elegantes del norte (Stenodactylus mauritanicus), gecos de casco (Tarentola chazaliae) y una impresionante culebra bastarda (Malpolon monspessulanus saharatlanticus), un macho adulto de buen tamaño con el diseño típico del sur de Marruecos. Pasada la media noche nos llevamos una gran sorpresa, algo que no sospechábamos y que nos emocionó durante todo el viaje. De repente, algo cruzando la carretera y al aproximarnos vimos emocionados que se trataba de un chacal. Se quedó quieto y nos observamos mutuamente, nosotros estabamos fascinados, y finalmente se alejó corriendo. Una gran experiencia.

Macroprotodon sp.
Culebra de cogulla (Macroprotodon sp.), Tarfaya.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Macroprotodon sp.
Macroprotodon sp. presenta un collar oscuro y una línea postocular. Foto: © Raúl León.
Tarentola chazaliae
Geco de casco (Tarentola chazaliae). Foto: © Raúl León.

Detalle. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Malpolon monspessulanus saharatlanticus
Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus saharatlanticus) con la coloración típica del sur de Marruecos, Tarfaya.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Malpolon monspessulanus saharatlanticus
Acercamiento a Malpolon monspessulanus saharatlanticus. Foto: © Raúl León.
Stenodactylus mauritanicus
Geco elegante del norte (Stenodactylus mauritanicus). Foto: © Raúl León.

Amanece y nos encontramos una escena con gracia cuando no tienes prisa: un dromedario tendido justo en el centro de la carretera. Por mucho que te acerques con el coche no se levanta, incluso se puso a rascarse contra el asfalto. Pasamos por Tan Tan de nuevo en nuestro itinerario de subida y tras un intenso muestreo en una zona arenosa muy cercana al mar encontramos un par de eslizones de arena occidentales (Chalcides sphenopsiformis). Uno de nuestros objetivos principales en esta zona era la culebra africana de las casas (Boaedon fuliginosus). Encontramos también una buena cantidad de sapos verdes norteafricanos (Bufotes bolulengeri) y tras mucho buscar aparece esta serpiente de escamas brillantes. Fue un gran momento.

Dromedario
Una escena graciosa que solemos vivir en Marruecos: un dromedario que decide acostarse en la carretera.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Herping in Morocco
Alex y Raúl “bicheando” en la región de Tan Tan.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Chalcides sphenopsiformis
Eslizón de arena occidental (Chalcides sphenopsiformis).
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Chalcides sphenopsiformis
Este reptil se desplaza deslizándose entre la arena. Obsérvese el hocico puntiagudo que usa para profundizar en el terreno rápidamente.
Foto: © Raúl León.
Boaedon fuliginosus
Culebra africana de las casas (Boaedon fuliginosus), una especie muy interesante por su origen geográfico y por estar más emparentada con la familia de las cobras (Elápidos) que con otras culebras (Colúbridos) aparentemente más afines, Tan Tan.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Boaedon fuliginosus
Boaedon fuliginosus, precioso animal. Foto: © Raúl León.
Bufotes boulengeri
Un sapo verde norteafricano (Bufotes boulengeri) en las cercanías de una rambla que albergaba algo de humedad, Tan Tan.
Foto: © Raúl León.

Proseguimos y en nuestras expediciones por Tan Tan vamos encontramos más animales interesantes de todo tipo: un jerbo, una musaraña, una lagartija del grupo de especies Acanthodactylus pardalis, arañas (Argiope lobata), un geco magrebí (Saurodactylus brosseti), una agama común (Agama impalearis), un escorpión del género Hottentota, una mantis religiosa, etc. Fue curioso y a la vez preocupante que en la orilla de un precioso río flanqueado por un cauce pizarroso no se escuchaba de noche ni un solo canto de anfibio. El agua olía mal, a pesar de que el río corría olía como si estuviera estancada, a agua con alto contenido en fosfatos por vertidos.

Acanthodactylus pardalis
Lagartija del grupo de especies Acanthodactylus pardalis.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Musaraña
Musaraña: estos micromamíferos de metabolismo rapidísimo se mueven a gran velocidad.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Musaraña
Son muy curiosos estos mamíferos de pequeños ojos y hocico largo y sensitivo. Foto: © Raúl León.

Aunque insistimos muchas horas de búsqueda nocturna y empleamos diferentes métodos para localizar reptiles y anfibios no obtuvimos los resultados esperados, y es que la búsqueda de este tipo de fauna a menudo resulta dura y infructuosa, son animales muy misteriosos y cuya actividad no es predecible.

Saurodactylus brosseti
El pequeño y llamativo geco de Agadir (Saurodactylus brosseti), Tan Tan. Foto: © Raúl León.
Saurodactylus brosseti
Detalle de este vertebrado en miniatura entre la vegetación seca. Foto: © Raúl León.
Hottentota sp.
Escorpión del género Hottentota. Aunque son similares a los escorpiones de cola gruesa del género Androctonus,
los primeros no tienen los artejos de la cola notoriamente engrosados. Foto: © Raúl León.

Al día siguiente en la región de Guelmim encontramos por la mañana una magnífica falsa cobra (Rhageris moilensis) juvenil con un diseño muy diferente a la que anteriormente pudimos ver en Smara. Está presenta marcas mucho más contrastadas. En la misma zona hallamos un geco elegante del norte (Stenodactylus mauritanicus). Uno de esos encuentros que duelen fue ver los restos de una cobra adulta de gran tamaño, sus numerosas vertebras y el cráneo con algunas escamas negras aún adheridas. A continuación pudimos ver una lagartija rugosa (Acantodactylus boskianus) y a los famosos y representativos escorpiones de cola gruesa del género Androctonus(probablemente Androctonus bicolor).

Guelmim
Hábitat en la región de Guelmim.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Rhageris moilensis
Falsa cobra o culebra de Moila (Rhageris moilensis) exhibiendo su comportamiento de intimidación más conocido, aplanar el cuello, Guelmim.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Rhageris moilensis
Rhageris moilensis se funde con estos parajes de arena y piedra. Foto: © Raúl León.
Stenodactylus mauritanicus
Geco elegante del norte (Stenodactylus mauritanicus).
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Androctonus bicolor
Escorpión de cola gruesa, posiblemente Androctonus bicolor, Guelmim.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Naja haje
Cráneo de cobra norteafricana (Naja haje) adulta, Guelmim.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Acanthodactylus boskianus
Lagartija rugosa (Acanthodactylus boskianus), Guelmim.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Por la tarde vivimos algo bastante bonito: encontramos una serpiente diademada del Magreb, y un grupo de habitantes del pueblo cercano se acercaron a nosotros con curiosidad. Siempre llama mucho la atención a cualquiera ver una serpiente y comenzó una comunicación mutua. En primer lugar indicaron que les siguiéramos, y aunque preguntábamos no nos quedaba claro donde nos querían llevar y qué querían mostrarnos. Tras una buena caminata nos señalaron las huellas que había dejado una gran serpiente en una zona arenosa. Es increíble como esta gente capta todos los detalles de su entorno. Allí estábamos con un grupo de personas siguiendo emocionados las huellas de una serpiente para ver si podíamos localizarla y verla. El rastro entraba y salía de varias madrigueras y fue imposible ver al animal. A continuación comenzamos a hablar sobre la serpiente que habíamos encontrado. Había una persona del pueblo que hablaba inglés y les expusimos que esta especie no era peligrosa, que no tenía sentido matarlas, más aún cuando son tan bonitas y tan beneficiosas para el campo al actuar como reguladoras de poblaciones de roedores. Esta persona que sabía inglés a su vez se lo iba explicando en su idioma al resto de personas allí presentes. Hicimos muy buenas relaciones y acabaron tocando a la serpiente y haciéndose fotos con ellas sin tenerle miedo. Igualmente estas personas saben que aunque esta especie en concreto no es peligrosa, allí habitan otras serpientes con las que hay que tener cuidado si uno las encuentra. Una más que buena experiencia con la gente del poblado. Más tarde nos encontramos con un marroquí que hablaba español, el cual se acercó a nosotros mientras fotografiábamos un Bulán (Eumeces algeriensis).

Spalerosophis dolichospilus
Culebra diadema del Magreb (Spalerosophis dolichospilus). La gente del pueblo cercano se acercó a nosotros mientras la fotografiábamos y su miedo inicial a esta culebra se transformó en comprensión en cuanto a la importancia de las serpientes en el campo, Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Spalerosophis dolichospilus
Spalerosophis dolichospilus, de llamativa y preciosa coloración, sale de su refugio al atardecer, cuando quedan pocas horas para que se ponga el sol.
Foto: © Raúl León.
Eumeces algeriensis
Bulán (Eumeces algeriensis). Son saurios muy bellos y robustos, Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Eumeces algeriensis
Eumeces algeriensis. Foto: © Raúl León.

Por la noche encontramos en dos aljibes dos culebras de herradura. Una de ellas era de buen tamaño y flotaba en el agua a duras penas intentando no hundirse por llevar horas sin poder salir de allí, ya que las paredes verticales de varios metros se lo impedían. Atamos unas ramas a una cuerda y las bajamos hasta el agua. Con paciencia logramos que la serpiente se subiera a las ramas y la izamos suavemente para liberarla en el campo. Poco después encontramos en la misma situación a un juvenil de la misma especie que también logramos sacar del agua.

Hemorrohis hippocrepis
Culebra de herradura (Hemorrohis hippocrepis) de buen tamaño que fue sacada de un aljibe con agua donde intentaba mantenerse a flote, Guelmim.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Estuvimos buena parte de la noche buscando insistentemente a la serpiente comedora de huevos (Dasypeltis sahelensis) pero no encontramos más actividad de reptiles. Sin embargo la noche se animó gracias a algunos artrópodos sumamente interesantes. Escorpiones del género Scorpio y una gran araña hembra del género Eresus.

Escorpión del género Scorpio
Escorpión del género Scorpio, Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Eresus
Araña del género Eresus. Nos encantó observar un buen rato a esta araña aterciopelada y de movimientos pausados, Guelmim.
Foto: © Raúl León.
Eresus
El género Eresus tiene unos quelíceros (colmillos) muy robustos, ya que están especializadas en la captura de escarabajos.
Foto: © Raúl León.

Al día siguiente estábamos en la región de Sidi Ifni y allí, en un paisaje de euforbias autóctonas salpicado de chumberas encontramos una de las maravillas norteafricanas que ansiamos ver en cada viaje: nos referimos a la elegante e impresionante cobra norteafricana (Naja haje). Un juvenil de color amarillo llamativo levemente manchado de marrón con la característica cabeza y cuello negro. Os dejamos con unas imágenes del espléndido animal. También vimos dos grandes culebras de herradura de diferentes coloraciones y diseños.

Sidi Ifni
En muchas zonas de Sidi Ifni la vegetación natural ha sido sustituida por chumberas (Opuntia ficus-indica), sin embargo la comunidad de reptiles es diversa en este tipo de hábitat. Foto: © Raúl León.
Hemorrhois hippocrepis
Culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) de longitud considerable, Sidi Ifni. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Hemorrhois hippocrepis
Otra culebra de herradura más grande y de tonos más oscuros. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Euphorbia officinarum
Una de las euforbias de la zona, Euphorbia officinarum, Sidi Ifni. Foto: © Raúl León.
Naja haje
Cobra norteafricana (Naja haje) juvenil. Precioso color amarillo en contraste con negro brillante. Es un animal impresionante, Sidi Ifni.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Euphorbia officinarum
La cobra norteafricana y las culebras de herradura compartían este hábitat particular con chumberas y euforbias.
Foto: © Raúl León.

Muy contentos por haber podido observar a esta impresionante especie de ofidio nos movemos en dirección al interior, hacia la zona de Assa, para intentar encontrar algunas de las especies más esquivas como el varano o la víbora de escamas aserradas. El primer reptil que localizamos es un individuo de culebra de herradura seguramente hibridado con culebra argelina (Hemorrhois algirus intermedius). Entre las piedras se soleaba una mesalina de anteojos (Mesalina guttulata). Encontramos una serpiente corredora de arena (Psammophis schockari). No está de más mencionar a los simpáticos burros que nos vamos encontrando por el camino.

Burros en Assa
Paisaje en la región de Assa con sus particulares relieves montañosos. Siempre llama la atención encontrar burros en zonas tan áridas.
Foto: © Raúl León.
Mesalina guttulata
Mesalina de anteojos (Mesalina guttulata). Son lagartijas muy rápidas, Assa.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Hemorrhois algirus intermedius
Individuo seguramente intermedio entre culebra de herradura y culebra argelina, Hemorrhois algirus intermedius, Assa.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Hemorrhois algirus intermedius
Hemorrhois algirus intermedius. Solemos encontrar esta especie en hábitats muy áridos y con temperaturas muy elevadas.
Foto: © Raúl León.
Psammophis schokari
Bucerrig (Psammophis schokari). Perfectamente fundida con su ambiente y exhibiendo la típica actitud atenta y curiosa de la especie.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Hacia el medio día y la tarde, a pesar del calor, se podían ver maravillosas manchas de colores en el paisaje. Se trataba de los pintados lagartos de cola espinosa (Uromastyx nigriventris).

Uromastyx nigriventris
Estos resistentes lagartos dan el toque de color en estos paisajes aparentemente desolados.
Este individuo presenta una peculiar garganta blanca.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Uromastyx nigriventris
Otro lagarto de cola espinosa (Uromastyx nigriventris).
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Uromastyx nigriventris
Una obra de arte entre rocas y arena. Estos formidables saurios excavan sus madrigueras en hábitats como este.
Foto: © Raúl León.

Durante la noche buscamos muy activamente y pudimos ver todos estos interesantes animales:

Escorpión marrón
Escorpión marrón no identificado, Assa.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Tarentola boehmei
Las salamanquesas del Draa (Tarentola boehmei) estaban activas sobre las rocas, Assa.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Tarentola boehmei
La mirada de un animal nocturno, Tarentola boehmei. Foto: © Raúl León.
Sparassidae
Araña de la familia de los esparásidos (Sparassidae) de gran tamaño y rapidísimo desplazamiento, Assa.
Foto: © Raúl León.
Genetta genetta
Gineta (Genetta genetta) subida a una acacia, Assa.
Foto: © Raúl León.
Stenodactylus mauritanicus
Geco elegante del norte (Stenodactylus mauritanicus). Son maravillosos los ojos multicolor de esta especie.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Solífugo
Un solífugo enorme. Estos arácnidos están considerados los artrópodos terrestres más rápidos. Sus quelíceros (mandíbulas) son increíbles, Assa.
Foto: © Raúl León.

En la madrugada aparece un vehículo todo-terreno y sus ocupantes nos llaman. Se trataba del alcalde del pueblo cercano y un amigo suyo. Nos preguntaban con curiosidad sobre lo que estábamos haciendo, pues ver a varias personas con linternas a esas horas caminando por parajes de piedra y acacias les llamaría la atención. Cuando les contábamos que estábamos buscando animales interesantes no enseñaban en sus móviles fotos de la fauna que ellos habían visto. Entre las fotos se incluían escorpiones y algunas de las serpientes más difíciles de encontrar de Marruecos. Ante dichas fotos nos sorprendíamos y comentábamos entre nosotros y ellos sonreían. Nos insistieron largo rato para que durmiéramos y comiésemos en sus casas. Unas personas extremadamente amables. Comprendieron que nos quedaban horas de búsqueda y nos dijeron que la próxima vez que fuéramos por allí debíamos ir a su casa. Su hospitalidad no tiene límites.

La meteorología comienza a cambiar y comienza a hacer frío y viento. Por la noche en la zona de Tazenakht localizamos un par de mudas de ofidio y algunas arañas.

Latrodectus
Viuda negra, género Latrodectus, Tazenakht.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.
Lycosidae
Araña lobo de la familia de los Licósidos (Lycosidae), Tazenakht.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Tras haber visto tantísimas maravillas en tantos lugares diferentes regresamos contentos a la Península Ibérica pensando ya en cuando podremos hacer el próximo viaje al norte de África.


El equipo: Raúl León, Alejandro Fraile y Baudilio Rebollo, Sidi Ifni.
Notoriamente contentos ese día por haber encontrado la cobra norteafricana pocos kilómetros antes.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Agradecimientos: Siempre hay unos agradecimientos especiales para nuestras familias y para la gente de moroccoherps, en los cuales pensamos cada vez que vemos un reptil o anfibio.