La Vuelta a Marruecos en 30 días – Capítulo III: En el anti-atlas y el este

Por Raúl León.

¿Preparadas y preparados para más diversidad de zonas áridas?. Allá vamos:

Nos aventuramos hacia la zona interior para intentar encontrar algún lugar con mejor clima y observar las comunidades diferentes de seres vivos que habitan estas regiones.

Entramos por la zona de Assa y encontramos un clima aún peor que cuando pasamos la primera vez por allí. Los lagartos de cola espinosa están poco presentes y la temperatura no es suficiente como para verlos soleándose con su espectacular colorido y aguantar el viento es duro. Había muchas ganas de hacer una buena búsqueda y aunque las circunstancias no acompañaban nos pusimos a ello. En algunas horas pudimos ver escorpiones Hottentota, salamanquesa magrebí (Ptyodactylus oudrii) y finalmente una gran víbora cornuda con las escamas supraoculares en forma de “cuerno” de buena longitud. Un precioso animal muy bien adaptado a su entorno, su rostro es el rostro del desierto.

Ptyodactylys oudrii
Geco magrebí (Ptyodactylys oudrii): un geco muy ágil y con grandes “laminas adhesivas” para trepar.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.
Cerastes cerastes
Víbora cornuda (Cerastes cerastes) de buen tamaño. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.
Cerastes cerastes
Cerastes cerastes…el rostro del desierto… Foto: © Raúl León.

Izquierda: Lagarto de cola espinosa marroquí (Uromastyx nigriventris): dos de sus características más notorias. Su cabeza alberga potentes músculos asociados a su mandíbula para poder triturar vegetación. Derecha: La sorprendente cola espinosa con la que puede bloquear la entrada de su madriguera en caso de peligro o defenderse con rápidos movimientos laterales de esta. Fotos: © Raúl León.

Al día siguiente estamos en la región de Tata, por fin la temperatura es más alta. En zona de oasis y rambla hallamos ranas verdes norteafricanas (Pelophylax saharica), los sapos morunos (Amietophrynus mauritanicus) cantaban, en las zonas cercanas al agua vimos culebras viperinas (Natrix maura) y una especie de ofidio extremadamente especial para nosotros, de las consideradas muy raras de encontrar en Marruecos: una víbora de vientre blanco o de escamas aserradas (Echis pyramidum leucogaster). Esta pequeña víbora de grandísimos ojos, cabeza redondeada e interesantísima ecología nos fascinó de forma indescriptible. Otro momento de esos de nerviosismo, emoción y alegría desbordada. Muy tarde en la noche pudimos ver salamanquesa del Draa (Tarentola boehmei), una gineta (Genetta genetta) y un zorro que parecía ser un zorro de Rüppel (Vulpes rueppellii).


Arena, palmeras y rocas, un paisaje habitual en Tata. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Salamanquesa del Draa (Tarentola boehmei), un morador nocturno. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Víbora de vientre blanco, de escamas aserradas o gariba (Echis pyramidum leucogaster). Una de las serpientes más raras de encontrar en Marruecos. Fue increíble poder verla y más aún en una zona donde muy poco se sabe de ellas. Una experiencia indescriptible. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

El género Echis es fascinante, sus grandes ojos y cabeza redondeada las hacen inconfundibles. Una de las interesantes características de esta especie es que dentro de su espectro alimenticio se encuentran los escorpiones. Foto: © Raúl León.

Por una gran casualidad nos encontramos con otro grupo de personas que estaban buscando también animales en la zona, interesados también por los reptiles y anfibios, por los mamíferos. Nos conocíamos y tomamos té juntos mientras comentábamos sobre la actividad de los animales en cada zona por la que habíamos pasado, observaciones interesantes, etc.

Marchamos hacia la zona de Agdz y anocheciendo comienza la prospección de la zona. No muchos seres vivos se mostraban activos pero tuvimos la suerte de ver salamanquesas del Draa, geco magrebí, algunos gecos de Agadir (Saurodactylus brosetti) con bellos diseños y una víbora cornuda Cerastes cerastes, pero que carecía de las escamas supraoculares en forma de cuernos, la llamada forma “mutila”. Con un precioso color gris con manchas, este diseño fundía perfectamente al animal con el sustrato rocoso de la zona donde habitaba. Realmente al observarla parece otra especie diferente a la víbora cornuda con morfotipo típico. Nos sentimos afortunados por nuestras observaciones.


Pequeño oasis en la zona de Agdz. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Gecos de Agadir (Saurodactylus brosetti). Un precioso animal. Foto: © Raúl León.

Una víbora cornuda (Cerastes cerastes) con morfotipo llamado “mutila” (sin cuernos).
Se fundía perfectamente en el entorno con afloramientos rocosos donde fue encontrada.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Esta curiosa víbora en detalle. Realmente al observarla parece otra especie diferente a la víbora cornuda con morfotipo típico.
Foto: © Raúl León.

Volvemos a tener ganas de dunas y avanzamos hacía Merzouga donde vimos lagartijas de Merzouga (Acanthodactylus dumerilii) y por la noche varios gecos Stenodactylus petrii y un rastro de víbora de arena (Cerastes vipera) que seguimos, pero a pesar de nuestra intensa búsqueda no pudimos dar con la serpiente. También algunos escorpiones, solífugos y escarabajos de las familias tenebrionidae y carabidae como Anthia.


Preciosos perfiles de arena en Merzouga. Foto: © Raúl León.

Lagartija de Merzouga (Acanthodactylus dumerilii). Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Una lagartija de Merzouga integrada en su entorno. Se siente segura bajo los matorrales de Stipagrostis. No es fácil verlas si no se mueve, ¿podéis diferenciarla de la arena entre las sombras?. Foto: © Raúl León.

Izquierda: Arte de arena. Derecha: La piel del desierto. Fotos: © Raúl León.

Un curioso díptero de tonos claros exploraba la zona. Foto: © Raúl León.

Acanthodactylus dumerilii soleándose en el borde los matorrales. Un lienzo formado por arena y vida. Foto: © Raúl León.

Observad la cantidad de huellas que pueden verse en la arena: huellas de jerbos, lagatijas, gecos, escarabajos, escorpiones, etc. Foto: © Raúl León.

Atardecer en Merzouga. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Rastro de víbora de arena (Cerastes vipera). Aunque seguimos el rastro y buscamos entre los matorrales no logramos localizar al animal. Estábamos muy intrigados por ver el diseño que mostraría. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Geco de Petrie (Stenodactylus petrii). En la imagen se aprecia su característica postura, elevando el cuerpo, cuando recorren las dunas.
Foto: © Raúl León.

Nos dirigimos a la región de Bou Arfa, donde los tornados de arena estaban a la orden del día y por la noche vivimos momentos muy especiales e hicimos interesantes observaciones.


En esta imagen tenderíamos a imaginarnos un todo-terreno, pero no, el intrépido turismo de Budi llega a cualquier rincón del desierto, jaja.
Foto: © Raúl León.

Pronto localizamos el primer rastro de víbora cornuda, acababa de anochecer y la serpiente ya había recorrido cientos de metros. Más adelante pudimos ver rastros que también atestiguaban los grandes desplazamientos de estos ofidios por zonas de dunas, atravesando zonas rocosas, etc. Aunque en principio parece no demasiado complicado rastrear las huellas que dejan estas víboras en zonas arenosas muchas veces acaban perdiéndose entre rocas. También había muchas salamanquesas del desierto (Tarentola deserti) andando por la arena y por las rocas, cada una con un diseño, bonitos ojos dorados y algunas de tamaño sorprendente.

Budi y Raúl seguían atentamente otro rastro de Cerastes cerastes y dieron un par de vueltas alrededor de grandes rocas, repasando el rastro pues no localizaban a la víbora y al levantar la cabeza y mirar sobre unas rocas a la altura de su cintura vieron a su lado una gran víbora cornuda con un bonito diseño. Celebramos el encuentro con este magnífico animal.


Una de las numerosas salamanquesas del desierto (Tarentola deserti) que se encontraban activas.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Gran víbora cornuda. Fue muy emocionante seguir el rastro y encontrarla.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

La Cerastes cerastes enterrándose en la arena. Foto: © Raúl León.

Continuamos y aproximadamente a la 1:00 a.m. Budi sigue un rastro y en seguida encuentra una víbora cornuda juvenil con un diseño espectacular emboscada sobre arena acumulada en una roca. Una escena de belleza absoluta. La fotografiamos in situ, tal y como estaba, y la observamos largo rato.


Izquierda: Os queremos mostrar como fotografiamos a esta serpiente: al encontrarla inmóvil y sin intención de moverse rápidamente para esconderse, tenemos tiempo para tomar fotografías de la escena tal y como se encontró. Derecha: Para que os pongáis en nuestra piel: esto es lo que veríais si estuvierais a punto de fotografiar a esta víbora cornuda en el este de Marruecos. Los equipos fotográficos sufren mucho en los desiertos, aunque la limpies regularmente, la cámara acaba llena de arena y polvo por dentro y por fuera. Fotos: © Raúl León.

Y aquí tenemos a una hermosísima víbora cornuda (Cerastes cerastes) emboscada en un rincón del amplio desierto, viviendo su vida tranquilamente. Fijaros en el color de la cola, totalmente diferente al del cuerpo, la cual usan como “señuelo caudal”, a modo de gusano, para atraer presas. Foto: © Raúl León.

Detalle de la víbora emboscada. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Seguimos la búsqueda y 50 metros más adelante Raúl ve unos “cuernecillos” entre las rocas, era otra víbora cornuda, un juvenil con otro diseño diferente. Estamos emocionados por haber encontrado estas 3 increíbles serpientes. Durante muchas horas después cuando pasamos de nuevo por las rocas donde estaban las serpientes observábamos que seguían estáticas, tal y como estaban cuando las encontramos. Cuando amaneció, sorprendentemente, tras toda la noche y habiendo salido ya el sol, las víboras, para nuestra sorpresa, seguían inmóviles en el mismo lugar.


Cuando corren y saltan entre las rocas usan su cola (regenerada en este individuo) para equilibrarse.
Foto: © Raúl León.

Preciosos ojos dorados. Foto: © Raúl León

Y otra Cerastes cerastes, con otro diseño. ¡Qué bonitas son estas serpientes!.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Aunque la gran mayoría de gecos son nocturnos, muchas salamanquesas toman el sol cerca de sus refugios en algunos momentos del día. Aquí veis una salamanquesa del desierto. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Partimos hacia Figuig. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Tras esta maravillosa noche comenzamos a subir hacía la zona de Marruecos que se encuentra muy cercana a Argelia, concretamente Figuig, que nos resulta muy interesante. Tras dos días y dos noches de búsqueda intensiva encontramos una actividad muy reducida, no obstante aparecieron especies interesantes como sapo moruno, sapo verde norteafricano, rana verde norteafricana, culebra viperina, eslizón ocelado (Chalcides ocellatus), agamas (Agama impalearis) con colores muy vivos azules y rosados, lagartos de cola espinosa (Uromastyx nigriventris), salamanquesas del desierto, salamanquesa magrebí y mudas de un par de ofidio que parecían ser de culebra argelina (Hemorrhois algirus). También había por la zona interesantes arañas del género Ischnocolus, pertenecen a la familia de las conocidas “tarántulas tropicales”, pero estas son de menor tamaño.


Alondra ibis (Alaemon alaudipes). Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Pequeño lagarto de cola espinosa rescatado de una alberca donde había caído. Foto: © Raúl León.

Corredor sahariano (Cursorius cursor). Había parejas que iban correteando de un lado a otro. Son preciosas estas aves que a primera vista parecen pasar desapercibidas en su entorno, pero cuando vuelan se observan las plumas contrastadas blancas y negras de sus alas. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Absolutamente espectacular. Un gran lagarto de cola espinosa (Uromastyx nigriventris) de color amarillo intenso y con la cabeza negra,
como es típico en esta región del este. Foto: © Raúl León.

Son imponentes estos coloridos y grandes saurios.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Otro de los agámidos que habita en la zona, la agama común (Agama impalearis). Soleándose sobre las rocas, ganando color azulado en las patas y claro en la cabeza a medida que absorbe calor. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Un lagarto de cola espinosa juvenil, con un bonito diseño beige adornado por un reticulado anaranjada con lunares oscuros. Detrás de este una de las plantas de más curioso aspecto que podemos ver en estos ambientes áridos, Fredolia aretioides, parecen rocas verdes, pero si te acercas puedes apreciar sus pequeñas hojas endurecidas terminadas en espinas. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Asomándose al objetivo de la cámara. Foto: © Raúl León.

De noche encontramos activos sapos verdes norteafricanos (Bufotes boulengeri) como este, ranas verdes norteafricanas,
salanquesas del Draa y otras especies como las que siguen. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Algunos reptiles estaban activos con la bajada de la temperatura al anochecer. Eslizón ocelado (Chalcides ocellatus), un precioso saurio con su color dorado salpicado de ocelos blancos y negros. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Sapo moruno (Amietophrynus mauritanicus) en detalle. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

En la zona de Matarka los hábitats están formados por llanos con espartales y algún promontorio montañoso. Estas son algunos de los animales que pudimos fotografiar:


Scorpio sp. en posición defensiva. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Los gecos elegantes (Stenodactylus mauritanicus) de esta región muestran una coloración y diseño muy particular.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Siempre es fascinante observar este comportamiento de limpieza de la escama ocular con la lengua.
Foto: © Raúl León.

Un individuo juvenil. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Preciosos ojos y preciosas escamas. Foto: © Raúl León.

Izquierda: Al día siguiente seguimos intentando observar esquivas criaturas en los espartales. Derecha: Un escorpión de género Androctonus.
Una hembra grávida. Fotos: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Eslizón ocelado en detalle. Foto: © Raúl León.

Alondra cornuda sahariana (Eremophila bilopha) hembra. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

En estos arenales con espartos observamos dos especies de lagartijas: Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Lagartijas colirrojas del complejo de especies (Acanthodactylus erythrurus).
Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Izquierda: Observamos una cópula de lagartija rugosa (Acanthodactylus boskianus), fascinante. El macho sujeta con las mandíbulas a la hembra por la cintura.
Derecha: Procede a la cópula introduciendo uno de sus hemipenes. Fotos: © Raúl León.

En la zona de Debdou vemos algunos lagartos de cola espinosa, una agama subida a un árbol a gran altura, seguramente huyendo del calor del suelo, lagartijas rugosas, mantis religiosa, etc.


Izquierda: Lagartija rugosa en detalle. Derecha: Acanthodactylus boskianus, un rapidísimo y bello saurio. Fotos: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Mantis Empussa pennata. Es espectacular este insecto.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

En la zona de Guercif queríamos encontrar otra de las especies raras de ver, la boa de arena Eryx jaculus. Durante dos días de prospección por la zona pudimos encontrar agamas macho y algunas hembras grávidas en las que se apreciaban los huevos en su vientre a simple vista, numerosos eslizones ocelados, bulán (Eumeces algeriensis), salamanquesa común (Tarentola mauritanica), hermosos camaleones (Chamaeleo chamaeleon), algunas culebrillas ciegas moras (Trogonophis wiegmanni) y cuatro ofidios haciendo búsquedas en ramblas: dos culebras de herradura (Hemorrohis hippocrepis), una de gran tamaño y grosor con un diseño precioso muy contrastado y dos culebras diademadas del Magreb (Spalerosophis dolichospilus), una también de buen tamaño. Fueron momentos muy especiales poder verlas activas en sus hábitats. Aquí tenéis imágenes de diversas especies:


Nos aventuramos a explorar las ramblas de la región en busca de su diversidad oculta.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Un precioso y gran eslizón, un bulán (Eumeces algeriensis). Foto: © Raúl León.

Una culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) de gran porte. Era realmente robusta y su diseño dorsal nos encantó.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

La gran culebra de herradura nos mira. Fijaos que vientre anaranjado tan bonito. Foto: © Raúl León.

Un pequeño camaleón común (Chamaeleo chamaeleon). Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.
Spalerosophis dolichospilus
La bella culebra diademada del Magreb (Spalerosophis dolichospilus). Foto: © Raúl León.

Una imagen en detalle de esta magnífica serpiente. ¿No os fascina su mirada?.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Acampamos durante dos noches en las ramblas de la zona. Cuando la búsqueda nocturna concluía decíamos: “vámonos a nuestro hotel de lujo”, jaja,
y así lo sentíamos realmente. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Un gran eslizón ocelado. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Precioso camaleón juvenil. Observad su cola prénsil con la que se agarra a las ramas y sus dedos fusionados 3 a 2.
Todas adaptaciones muy útiles para una vida sobre ramas. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Izquierda: Culebrilla ciega mora (Trogonophis wiegmanni) con su típico diseño amarillo y negro ajedrezado. Derecha: Encontramos algunos recién nacidos. Colocamos al lado una moneda de 1 céntimo de dírham para que apreciéis su tamaño. Fotos: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Agama común (Agama impalearis) macho recibiendo los rayos del sol en la rambla donde habita.
Foto: © Raúl León.

Otra culebra de herradura con otro diseño y coloración (Hemorrhois hippocrepis). En esta las manchas dorsales eran romboidales,
no obstante el vientre sigue siendo de un naranja hermoso. Foto: © Raúl León.

En esta imagen podéis apreciar el dibujo en forma de herradura sobre su cabeza, del cual procede su nombre común. Además muestra su lengua mientras “olfatea” el aire. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Esta culebra diademada del Magreb (Spalerosophis dolichospilus) era de buen tamaño.
Sus colores y diseño son realmente bellos. Foto: © Raúl León.

Detalle donde se aprecia la complicada escamación de su cabeza, algo poco común entre los colúbridos.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Un camaleón se desplaza por su espinoso medio. Habitan en grandes retamas y arbustos
con espinas de los bordes de estas ramblas. Foto: © Raúl León.

Otro tipo de fauna nos enriquecía: erizos, arañas del género Ischnocolus, escorpiones Scorpio, solífugos, viudas negras Latrodectus sp., alcaudones reales (Lanius meridionalis), etc. A pesar de la intensa búsqueda no dimos con la esperada boa de arena. Una de las noches cuando teníamos la impresión de que podríamos encontrarla, por estar viendo serpientes activas, vinieron unas personas locales y parecía que no les gustaba que anduviéramos con linternas por allí de noche, pues sus terrenos estaban cerca y nos retiramos. Aún así, nos marchamos de la zona muy satisfechos por tan espléndidas observaciones.

Al día siguiente fuimos a la zona de Ain Benimatar, con no demasiadas esperanzas de ver algunas especies, sobre todo de lagartijas, temiendo que la zona estaría en avanzado estado de desecación debido al calor. Efectivamente así era, hacía mucho calor y parecía demasiado seca, no hallamos los objetivos principales como la lagartija de ojos de serpiente (Ophisops occidentalis) o lagartija tunecina (Psammodromus blanci) pero si pudimos ver camaleón, agamas, lagartijas colilargas (Psammodromus algirus) y lagartijas colirrojas (Acanthodactylus erythrurus complex).


Avistamos una pareja de agamas sobre una roca. La hembra (cabeza azulada y cuerpo amarillo con bandas rojas) está grávida, se aprecia toda su zona ventral muy hinchada, albergando los huevos. El macho (violáceo y azulado) permanece cerca. Foto: © Raúl León.

Paisaje hacía la región de Ain Benimatar formados por espartales entre árboles del género Quercus y pinos. Hacia un intenso calor pero pudimos observar algunas lagartijas colilargas, lagartijas colirrojas y camaleón. Foto: © Raúl León.

Vamos más al norte hacía la región de Saidia y aparecen un sapillo pintojo mediterráneo (Discoglossus pictus), culebrilla ciega mora de la subespecie “elegans”, eslizón de Chafarinas (Chalcides parallelus), lagartija rugosa, camaleón, tortuga mora (Testudo graeca), culebra de herradura con un diseño amarillo y negro muy bonito y uno de los grandes objetivos de la zona, una culebra de cogulla de la especie (Macroprotodon abubakeri) con un color anaranjado parecido al sustrato donde vive y un precioso y brillante color negro intenso sobre la cabeza. Inicialmente estamos muy contentos de haber visto estas especies y en un sentido menos positivo estaba la posible e inminente destrucción de esta zona con tan alta riqueza de seres vivos pues había muchas construcciones de grandes edificios en marcha justo alrededor y en el propio hábitat. Puede que no quede mucho y poco se sepa de toda esta magnífica riqueza cuando acaben las grandes obras. Esperemos que siga habiendo hábitat en buen estado en las zonas próximas que puedan ser la casa y refugio de toda esta biodiversidad.


Izquierda: Sapillo pintojo mediterráneo (Discoglossus pictus). Foto: Raúl León.
Derecha: Geco elegante del norte (Stenodactylus mauritanicus). Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Pequeñísima y preciosa tortuga mora (Testudo graeca). Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Izquierda: Eslizón de Chafarinas (Chalcides parallelus). Un pequeño eslizón del noreste de Marruecos. Derecha: Lagartija rugosa (Acanthodactylus boskianus). Fotos: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Culebra de herradura (Hemorrohis hippocrepis) adulta. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Precioso vientre y mirada profunda. Foto: © Raúl León.

Izquierda: Culebrilla ciega mora adulta de la subespecie “elegans” (Trogonophis wiegmanni elegans). Este adulto muestra una coloración predominantemente violácea. Foto: © Raúl León. Derecha: Culebrilla ciega mora juvenil. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Detalle de este curiosos animal de vida subterránea. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Culebra de cogulla (Macroprotodon abubakeri). Hermosa serpiente. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Es muy bonito el contraste del negro intenso y brillante de la cabeza respecto al naranja del cuerpo.
Fotos: © Raúl León.

Intentamos acceder a otro lugar para hacer una búsqueda de fauna pero los militares nos prohíben el paso por ser la zona limítrofe con Argelia. Poco más podíamos hacer por una zona muy habitada y muy vallada.

Ponemos rumbo a Melilla para tomar el ferry hasta la Península Ibérica de nuevo tras 32 días de actividad intensa en el campo…en montañas, costas, desiertos de dunas y de piedra, oasis, etc. Regresamos con una sonrisa, con ganas de ver a nuestros seres queridos y recopilando en nuestra mente todos los momentos vividos, las observaciones realizadas, las nuevas especies vistas y como no, las especies que aún quedan por ver, las nuevas observaciones sobre distribución, comportamiento, ecología, etc. que nos quedan por hacer…Aunque Marruecos y Sáhara Occidental sea una zona donde es difícil encontrar muchos de los animales que buscamos, todo lo anterior, la emoción que se siente y más, es lo que nos hace tener siempre ganas de regresar.


Budi en un espartal buscando especies poco frecuentes de lagartijas para fotografiarlas con su teleobjetivo.
Fotos: © Raúl León.

Raúl dando un vistazo entre euforbias cactiformes y plantas crasas. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

El equipo: Raúl (izquierda) y Budi (derecha) en el este de Marruecos, notoriamente eufóricos por haber encontrado varias víboras cornudas preciosas la noche anterior. Foto: © Baudilio Rebollo Fernandez.

Esperamos que hayáis disfrutado de las imágenes, las narraciones y todo lo contenido en estos reportajes que con tanta ilusión, horas de dedicación y cariño preparamos. Nuestra intención es dar a conocer estos seres para que todo el mundo pueda apreciarlos y respetarlos, pues como dice un amigo mío:

“La gente sólo conserva lo que valora, sólo valora lo que conoce y sólo conoce lo que le han enseñado”

Agradecimientos: a nuestras familias, por su apoyo, paciencia y un sinfín de razones, ¡gracias!. Al equipo de moroccoherps, por su confianza, ayuda, apoyo, ilusión, etc. A los amigos y amigas que desde la Península Ibérica nos acompañaban cuando nos comunicábamos. A cada persona de la zona que nos ayudó indicándonos donde estaba una carretera que no encontrábamos, que nos informaban de la presencia de minas, que nos invitaron a tomar algo con ellos, que nos acompañaron, etc., muchas gracias a estas amables personas, tienen un gran corazón. A gente como Geniez, Kentaoui y Aymerich y grupos como Geres Asso, entre todos ponemos en valor la biodiversidad de estos parajes para que cualquiera pueda llegar a fascinarse con ellos y respetar a todas estas criaturas.