Junio 2013 – Viaje herpetológico a Marruecos

Por Baudilio Rebollo Fernández, Javier Corzo de Porras y Luis Montero de Espinosa

Este año, decidimos visitar Marruecos durante la segunda quincena de Junio, con la idea de hacer la visita durante un mes probablemente ya mas caluroso y con un tiempo mas estable, en cuanto a lluvias, comparándolo con la primavera. Pero como ya se sabe, el clima no es predecible en un largo espacio de tiempo, por lo que al final nos encontramos un panorama distinto del que imaginábamos en principio.

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Salimos de Huelva Javier Corzo de Porras y yo, y nos dirigimos a Algeciras a coger un Ferry que nos llevaría a Marruecos. Entre diversos trámites para cruzar tanto el estrecho de Gibraltar, como la aduana en Marruecos, conseguimos avanzar algo con el coche sobre las 19:00 y nos pusimos rumbo al Sur, sin destino determinado, hasta donde llegáramos que sería por los Alrededores de Casablanca, y ya con la noche encima nuestro.

Durante la noche, en la que hacía unos 20º C, pudimos observar varios herpetos activos como el sapo mauritanico (Amietoprhynus mauritanicus), el sapillo pintojo (Discoglossus scovazii), la ranita meridional (Hyla meridionalis), una culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis), una culebra viperina (Natrix maura) recién atropellada y un ejemplar de gran tamaño de víbora del Magreb (Daboia mauritanica), la cual pensamos que habría sido atropellada durante la tarde por el estado en el que se encontraba.


Sapillo pintojo (Discoglossus scovazii). Casablanca. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Culebra de Herradura (Hemorrhois hippocrepis). Casablanca. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Ranita meridional juvenil (Hyla meridionalis). Casablanca. Foto: © Javier Corzo de Porras.

Daboia mauritanica de gran tamaño atropellada. Casablanca. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Tras dormir unas pocas horas, hacemos una breve prospección en la zona de los alrededores, y encontramos algunas mudas de pieles, tanto de la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis), como de la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus), y varios ejemplares de salamanquesa común (Tarentola mauritanica), y sapo moruno (Amietoprhynus mauritanicus), y también dos ejemplares de culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) atropellados, y otro de culebra de cogulla (Macroprotodon cucullatus).

Después nos ponemos ya en dirección a zonas más al Sur, pues lo que queremos es avanzar todo lo que podamos en este día, y dirigirnos hacia el Sur de Agadir, o mas bien Tiznit, que es donde llegamos para dormir.

Al despertar, hacemos una prospección en los alrededores de donde dormimos, en Tiznit, y encontramos diversas especies tales como un macho de culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) de muy buen tamaño, 1,64 m, muchos ejemplares de geckos magrebís (Saurodactylus brosseti), 4 ejemplares de tortuga mora (Testudo graeca), varios de salamanquesas comunes (Tarentola mauritanica), y una agama común (Agama impalearis).


Javier fotografiando una tortuga mora en su habitat. Tiznit. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Salamanquesa común (Tarentola mauritanica). Tiznit. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Gecko magrebí (Saurodactylus brossetii). Tiznit. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Tortuga mora (Testudo graeca). Tiznit. Foto: © Javier Corzo de Porras.

Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus). Tiznit. Foto: © Javier Corzo de Porras.

Detalle de la cabeza de una culebra bastarda de gran envergadura. Tiznit.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Ya nos ponemos rumbo a Sidi Ifni, prospectando diversas zonas, donde se apreciaba que el calor, aun siendo intenso durante día, y estando el terreno ya muy árido, como si hubiesen pasado las lluvias hacia mucho tiempo, al anochecer, y cuanto mas nos aproximábamos a zonas costeras, las temperaturas caían fuertemente, y el cielo se nublaba completamente, pero aun así pudimos observar algunas especies tales como agama común (Agama impalearis), rana verde norteafricana (Pelophylax saharica), sapo mauritanico (Amietoprhynus mauritanicus), sapo de Brongersma (Barbarophryne brongersmai), sapo verde (Bufotes boulengeri).

También observamos gran actividad y cantidad de insectos como los Eugaster sp.


Hábitat en Sidi Ifni. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Sapo de Brongersma (Barbarophryne brongersmaii). Sidi Ifni. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Eugaster sp. Sidi Ifni. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Sapo verde norteafricano (Bufotes boulengeri). Sidi Ifni. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Sapo mauritanico (Amietoprhynus mauritanicus). Sidi Ifni. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Los siguientes días, estuvimos prospectando por la franja costera que va desde Sidi Ifni hasta Tarfaya, buscando muchas especies de herpetos que se restringen a solo estas zonas, o que al menos son más numerosas por aquí, pero fueron días con un clima inusual, no por que estuviese nublado, sino porque las temperaturas, no subieron de los 21ºC, y por las noches siempre caía una ligera lluvia constante con mucho viento, y bajamos incluso a los 8ºC, algo que no esperábamos en el mes de Junio por estas zonas.

Aún así, pudimos observar una serie de especies que mostramos a continuación.

La culebra diademada (Spalerosophis dolichospilus), la cual había caído a un pozo, y tuvimos la suerte de poder rescatarla, pero sin embargo, a unos metros de ella, encontramos un ejemplar de falsa cobra (Rhagerhis moilensis), la cual había sido matada a pedradas, dentro de otro pozo, por el estado, de la misma, dedujimos que llevaba al menos un par de días allí, ya que las hormigas y algunos coleópteros ya habían, aprovechado para alimentarse de sus partes blandas, pero aun así, se encontraba en buen estado aún.


Culebra diademada (Spalerosophis dolichospilus). Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Falsa cobra apedreada (Rhagerhis moilensis). Guelmim. Foto: © Javier Corzo de Porras.

También encontramos una culebra de herradura (Hemorrhois sp.), pero de la que no sabríamos decir si pudiese ser un híbrido con una argelina, ya que aparte de su coloración extraña, posee por un lado una escama supralabial en contacto directo con el ojo, y 25 escamas dorsales.


Hemorrhois sp. Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Otros herpetos que pudimos ver durante el día fueron los siguentes, Acantodactylus boskianus, gecko elegante del norte (Stenodactylus mauritanicus), gecko magrebí (Saurodactylus brosseti), sapo mauritanico (Amietoprhynus mauritanicus), sapos verdes (Bufotes boulengeri), agamas comunes (Agama impalearis).


Gecko magrebí (Saurodactylus brosseti). Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Acantodactylus boskianus. Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Agama común (Agama impalearis). Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Gecko elegante del norte (Stenodactylus mauritanicus). Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

La noche del domingo 16 de Junio dormimos en un hotel en Guelmim, y ya con nuevas fuerzas cogidas, nos dirigimos hacia Tarfaya, en busca de varios herpetos interesantes de esta zona, y hacemos varias paradas prospectando algunas zonas, donde encontramos varias especies tales como agamas (Agama impalearis), sapo mauritanico (Amietoprhynus mauritanicus), la serpiente látigo o bucerrig (Psammophis schockari), el siempre hermoso gecko de casco geckonia (Tarentola chazaliae), Acantodactylus aureus, Chalcides sphenopsiformis.


Pareja de agama común rescatada de un pozo.
Puede observarse su estado, debido a la inanición sufrida. Tan Tan.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Detalle de la coloración de las hembras de agama común, cuando están en estado de gravidez.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Bucerrig (Psammophis schockari) de gran tamaño. Tan Tan. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Bucerrig, detalle de la cabeza. Tan Tan. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Hábitat cercano a Tarfaya. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Detalle de la cabeza del gecko de casco (Tarentola chazaliae). Tarfaya. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Eslizón de arena occidental (Chalcides sphenopsiformis). Tan Tan. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Gecko de casco en Tan Tan (Tarentola chazaliae). Foto: © Javier Corzo de Porras.

Otro individuo de gecko de casco en Tan Tan. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Tras varios días por esta zona, entre Guelmim, Tan Tan y Tarfaya, decidimos ir subiendo hacia Marrakech, pues allí recogeríamos el día 21 a Luis Montero de Espinosa, y pondríamos ruta a otras zonas mas interiores, ya que el clima en la zona costera era bastante frío e inusual.

En nuestro camino de vuelta, decidimos ir por el interior, y cruzar la zona de la Arganería de Tafroute, llegando hasta Taroudant, y mas tarde atravesar el Alto Atlas por el Tiz´n´Test hasta Asni, y de ahí a Marrakech. Fueron varios días los que nos llevo hacer esto, pues el estado de las carreteras, sobre todo en el Alto Atlas era bastante pobre.

Pudimos hacer varias observaciones de herpetos en este recorrido, principalmente durante las horas de conducción en carretera, avistando herpetos activos al borde o cruzando las carreteras, tanto de día, como de noche.

En los alrededores de Tafroute, pudimos observar una hembra grávida de agama, y dos culebras de herradura (Hemorrhois hippocrepis), caídas en un pozo, con una extrema delgadez y de un tamaño muy similar ambas, las cuales rescatamos.


Culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) rescatada de un pozo en un estado bastante lamentable.
Tafroute. Foto: © Javier Corzo de Porras.

Agama común (Agama impalearis) grávida. Tafroute. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Tafroute. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Anochece en la arganería cercana a Tafroute. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Ya mas cercanos a Taroudant, pudimos observar varios ejemplares de bulan adultos (Eumeces algeriensis), que aún no habíamos visto es este viaje.


Detalle de la cabezada un bulan (Eumeces algeriensis). Taroudant. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Bulan (Eumeces algeriensis). Taroudant. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

También próximo, un eslizón moro (Chalcides polylepis), y alguna agama común (Agama impalearis) más.


Eslizón moro (Chalcides polylepis). Taroudant. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Una vez puestos en camino hacia Marrakech por la carretera que pasa por el Tiz´n´Test hasta Asni, cruzando el Alto Atlas, pudimos observar un bonito ejemplar de lagarto ocelado del Atlas (Timon tingitanus).


Lagarto ocelado africano (Timon tingitanus). Tiz´n´Test. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Y varios ejemplares de sapillos pintojos (Discoglossus scovazii) y de sapos morunos y verdes.


Sapillo pintojo (Discoglossus scovazii). Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Sapo mauritanico (Amietoprhynus mauritanicus). Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Ya bien temprano el día 20 de Junio, llegaríamos a Marrakech, para tener un día de descanso allí antes de recoger a Luis en el Aeropuerto, y eso hicimos, descansar y coger fuerzas para los próximos días.

El Viernes 21 de Junio de 2013, sobre las 10:00 recogemos a Luis Montero, y nos ponemos nuevamente en dirección al Sur, solo que esta vez iríamos para el interior, aunque probando suerte otro día mas, el último, por la zona de Guelmim, ya que durante este día había estado haciendo calor, y unas temperaturas mucho mas altas que las que habíamos tenido en días anteriores Javier y yo.

En el camino, pudimos observar especies como el gecko magrebí (Saurodactylus brosseti), la agama común (Agama impalearis) y Acanthodactylus busacki, y el galápago leproso (Mauremys leprosa).


Alrededores de Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Acanthodactylus busacki. Foto: © Luis Montero de Espinosa.

Agama comun (Agama impalearis). Guelmim. Foto: © Javier Corzo de Porras.

Ya en los alrededores de Guelmim, comenzó a nublarse de nuevo el tiempo, y a hacer viento y frío, pero menos que los días anteriores, además durante el día habiamos llegado a estar a temperaturas de 28ºC, como no nos habia hecho en esta zona hasta ahora, por lo que decidimos insistir una noche más por esta zona.

Recién caída la noche, nos encontramos con varios ejemplares de gecko de casco (Tarentola chazaliae), por lo que proseguimos con la búsqueda de herpetos, en lo que salió un gecko elegante del norte (Stenodactylus mauritanicus) también.


Gecko de casco (Tarentola chazaliae) subiéndose a una planta, comportamiento que vimos en varias ocasiones.
Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Gecko elegante del norte (Stenodactylus mauritanicus). Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Gecko de casco (Tarentola chazaliae) limpiándose el ojo de arena. Foto: © Luis Montero de Espinosa.

De repente, comenzó a llover, y la temperatura subió levemente a 20ºC, y tras varias horas de búsqueda, conseguimos observar dos ejemplares de víbora bufadora (Bitis arietans) de gran tamaño pero en horas tardías.

Fue algo muy emocionante, pues es un animal de gran envergadura, y que como su nombre indica, resopla (bufa) muy fuertemente cuando se ve amenazado, y adopta una posición desafiante, a modo de defensa, siempre y solo cuando se encuentra amenazado.


Primer individuo de víbora bufadora (Bitis arietans), de gran tamaño,
y puede apreciarse el mimetismo de la misma con el entorno. Guelmim.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Segundo individuo de víbora bufadora hallado, en posición defensiva. Foto: © Luis Montero de Espinosa.

Detalle del segundo individuo de Bitis arietans. Foto: © Luis Montero de Espinosa.

Al día siguiente, comenzamos a ir en dirección al interior, a la zona de Assa, y a medida que nos metíamos hacia el interior y nos alejábamos de la costa, la temperatura subió enormemente.

Allí, en la zona de Assa, encontramos durante el día especies muy interesantes como la serpiente látigo o bucerrig (Psammophis schockari), agamas comunes (Agama impalearis), los geckos del genero Tropiocolotes, el lagarto de las palmeras (Uromastyx nigriventris), pero fue durante la noche, cuando encontramos otros ejemplares como las salamanquesas del Draa (Tarentola boehmei), el gecko elegante del norte (Stenodactylus mauritanicus), y el ejemplar mas interesante de todos, el de la gariba (Echis pyramidum leucogaster), que nos dio una alegría enorme y euforia incontenible, era nuestra estrella de la noche.


Hábitat en Assa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Bucerrig (Psammophis schockari). Assa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Salamanquesa del Draa (Tarentola boehmei). Aouinet Torkoz. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Garíba, o Echis pyramidum leucogaster, una de las serpientes mas desconocidas de Marruecos.
Aouinet Torkoz. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Detalle de las escamas de la Echis pyramidum leucogaster, donde se observa como son aserradas,
para así realizar el sonido de advertencia a posibles depredadores. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Garíba o Echis pyramidum leucogaster, una de las serpientes mas desconocidas de Marruecos.
Aouinet Torkoz. Foto: © Luis Montero de Espinosa.

Tras la alegría de la noche anterior, nos dispusimos para ir hacia Tata, y pasamos uno de los días más calurosos del viaje, con temperaturas de 48ºC, era evidente que la actividad de los herpetos era mínima, por no decir nula, ya que encontramos una agama variable (Trapelus boehmei) totalmente activo, cuando estábamos a 42ºC. También pudimos observar varios Uromastyx, y agamas (Agama impalearis) activas.

Durante el atardecer llegando a Tata, pudimos observar varios ejemplares de culebra viperina (Natrix maura), y al entrar la noche observamos varios ejemplares de sapos verdes, y cercanos a un Oued, se escuchaban cantos de sapos morunos, y de ranita meridional. También pudimos observar otra especie de gecko, el Ptyodactylus oudrii.


Agama variable (Trapelus boehmei). Assa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Detalle del agama variable. Assa. Foto: © Luis Montero de Espinosa.

Agama común (Agama impalearis). Assa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Culebra viperina (Natrix maura). Tata. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Salamanquesa magrebí (Ptyodactylus oudrii). Tata. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Nuestro siguiente objetivo estaba en Mhamid, y echamos todo el día del lunes 24 de Junio de carretera para poder llegar en buen momento, antes de caer la noche a la zona que queríamos prospectar, que también debíamos ver de día.

En el camino hicimos pocas paradas, y vimos agamas soleandose en lo alto de piedras, Acanthodactylus sp. cruzando por la carretera, y un pozito con agua, donde vimos algunas ranitas meridionales, con un color grisáceo.


Ranita meridional (Hyla meridionalis). Foto: © Luis Montero de Espinosa.

Ya al atardecer, llegamos a nuestro destino, y nos pusimos a prospectar la zona, encontrando dos animales que estábamos pendiente de localizar allí, los geckos de Petri (Stenodactylus petrii), y la víbora de arena (Cerastes vipera), de la que hallamos dos ejemplares, uno mediano, y un adulto.

Los colores de la víbora de arena aquí son distintos a las víboras de arena de la costa, las de zonas cercanas a Tarfaya, como pude comprobar el año pasado. Estas poseen un color más rojizo, uniforme, y con pintas negras muy marcadas, mucho menos contrastadas que las costeras, haciendo de ellas, unos excelentes animales para el mimetismo en la arena.

Se puede observar que el ejemplar adulto posee el final de la cola muy amarillento, y lo mueve como si fuese un gusano. A este comportamiento se le denomina “caudal luring”, y lo emplean principalmente para atraer a animales y así poder cazarlos, aunque cuando se sienten amenazadas, también lo utilizan para despistar.


Individuo adulto de una víbora de la arena (Cerastes vipera). Puede apreciarse perfectamente el color amarillento del final de la cola,
el cual mueve como señuelo y aprovecha para capturar sus presas, mientras ella esta oculta bajo la arena. A este comportamiento se le conoce
como “caudal luring”. Mhamid. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Detalle de la cabeza del mismo ejemplar. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Individuo subadulto de víbora de la arena. Mhamid. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Detalle de las escamas de la víbora de la arena (Cerastes vipera), donde puede apreciarse las escamas aserradas con las que hacen un sonido de advertencia
a los depredadores cuando las rozan. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Tras nuestro éxito en Mhamid, decidimos ir a Merzouga, a recorrer aquel amplio mar de dunas, en busca de otros herpetos, y también, en busca de un poco de descanso.

Allá en Merzouga, durante la noche en la que llegamos, decidimos dar una pequeña vuelta por las grandes dunas, en busca de alguna especie, pero la actividad era mas bien pobre. Se veía algo de actividad entorno a los arbustos, pero de roedores, y coleópteros principalmente, y también, en los tramos donde se encontraban las heces de dromedario, había la misma actividad.

Pudimos observar varios geckos de Petri (Stenodactylus petrii), y poco más de herpetofauna.


Dunas de Merzouga. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Gecko de Petri (Stenodactylus petrii), limpiándose el ojo de arena. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Detalle del gecko de Petri. Foto: © Luis Montero de Espinosa.

Al cabo de un buen rato, comencé a hablar con un bereber interesándome por el estado de la duna, y me refería al estado, ya que debido a la gran afluencia de personas y de todoterrenos, que además suelen concentrarse allí en “temporada alta”, que coincide con la temporada de mayor actividad de estos animales, y quería saber cuanto había bajado la actividad de los famosos peces de arena (Scincus albifasciatus) allí, y de la víbora de la arena (Cerastes vipera).

El hombre, que tendría algo más de 50 años, tras preguntarme que es lo que buscaba yo por allí de noche, me comentó “pues esta misma tarde solté aquí un pez de arena, por aquí deben estar los rastros”, y efectivamente, allí había rastros de este scinco, pero me fue imposible rastrearlo y encontrarlo, ni con él siquiera.

Mas tarde me relató, acerca de los peces de arena, los cuales decía que ellos durante toda su vida los habían comido, ese era su mar (las dunas), y esos eran sus “sardinas” (los peces de arena), y que hacían barbacoas con ellos, al carbón, y podían llegar a coger y comer en una noche hasta 50 o más.

Hoy día, confesaba, “que ya no veían apenas, solo algunos peces, y algunas víboras (las menos), las cuales, se ponen en el sendero que hacen los dromedarios, porque al ir a comer los roedores las heces de los mismos, allí hacen sus capturas las víboras, a primera hora de la mañana”, así lo relataba el hombre.


El equipo de este viaje, de izquierda a derecha, Javier, Luis, y Budi. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Al día siguiente, bien temprano, me dispuse a hacer unas fotos a un Stenodactylus petrii, y mientras las hacía, vi como me observaba una collalba cabeciblanca durante la sesión en lo alto de una torre, y apenas había hecho dos o tres fotos, de repente, veo a traves del visor de mi cámara, como desaparece el gecko, y veo como lo lleva el pájaro en su pico a lo alto de la terraza. Al cabo de un rato, me da por subir a la terraza, y veo que esta allí la collalba y el gecko, en el suelo, la collalba limpiándose el pico, y atacando, y el gecko dando la cara. Bajé corriendo a por la cámara, a ver si podía pillar este comportamiento, y cuando subí, seguía allí el gecko, y la collalba, que no hacia mas que limpiarse el pico, pero desde una distancia ya lejana del gecko, cogió y se fue.

No se la razón por la que se iría, si por mi presencia, pero también, estuvo algo mas de 15 minutos desde que lo había capturado, y no había sido capaz de comérselo, eso es lo que yo no entendía bien, me quedará la duda…

Luego durante este día nos dedicamos a descansar un poco, y yo me acerque un poco más al sur de Merzouga, en dirección Taouz, en busca de otros habitats para herpetos interesantes, y ya a la tarde, subimos a la gran duna, donde observamos varias Acanthodactylus, las cuales no pudimos identificar.


Habitat cerca de Taouz. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Ya al día siguiente, jueves 27 de junio de 2013, fuimos en dirección Bouarfa, en busca de otras especies aún no vistas en esta expedición.
Por el camino, pudimos observar una falsa cobra (Rhagerhis moilensis) atropellada, una Acanthodactylus atropellada, y también una agama variable (Trapelus boehmei).


Falsa cobra (Rhagerhis moilensis) atropellada. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Agama variable (Trapelus boehmei). Bouarfa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

A medida que nos acercábamos a Bouarfa el tiempo empezó a empeorar, comenzaron a llegar nubes de tormenta, pero no llovía, y si hacía bastante calor. Pudimos ver también un gecko elegante del Norte (Stenodactylus mauritanicus) y una culebra diademada (Spalerosophis dolichospilus) de gran tamaño, la cual estaba activa a ultimas horas de la tarde, anocheciendo ya, y lo mejor estaba por llegar.


Culebra diademada (Spalerosophis dolichospilus) de gran tamaño. Bouarfa. Foto: © Javier Corzo de Porras.

Culebra diademada (Spalerosophis dolichospilus) en la que se puede apreciar bastante bien el diseño de la misma. Bouarfa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Detalle de la culebra diademada (Spalerosophis dolichospilus). Bouarfa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Nos pusimos a prospectar una zona donde comenzamos viendo muchas salamanquesas del desierto (Tarentola deserti), las cuales siempre nos sorprende el gran tamaño que alcanzan los ejemplares de esta especie y no tardó en aparecer la primera víbora cornuda (Cerastes cerastes), lo que no nos imaginábamos, es que llegaríamos a ver hasta 11 individuos, y ya lo dejamos sabiendo que podíamos haber visto muchos más incluso. Fue una explosión de actividad, incluso con alguna de tormenta de arena incluida y con mucho viento, y las vimos de muchos modos posibles, medio enterradas, desplazándose, en lo alto de rocas, etc.

Aquí pondremos ahora varias fotografías, para ver los distintos diseños y la variabilidad de los mismos.


Tarentola deserti. Bouarfa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Detalle de la cabeza de la salamanquesa del desierto (Tarentola deserti). Bouarfa.
Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Individuo adulto de víbora cornuda (Cerastes cerastes). Bouarfa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Detalle del mismo individuo de víbora cornuda (Cerastes cerastes). Bouarfa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Otro juvenil de víbora cornuda (Cerastes cerastes). Bouarfa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Detalle de otro individuo adulto de víbora cornuda (Cerastes cerastes).
Bouarfa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Otro individuo adulto de víbora cornuda (Cerastes cerastes). Bouarfa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Detalle de otro individuo de víbora cornuda (Cerastes cerastes). Bouarfa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Otro individuo semiadulto de víbora cornuda (Cerastes cerastes). Bouarfa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Detalle de la mirada penetrante de este bellísimo animal, y sus cuernos, que estan formados por una serie de escamas que han evolucionado de esa forma. Víbora cornuda (Cerastes cerastes). Bouarfa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Individuo juvenil de víbora cornuda (Cerastes cerastes), medio enterrado. Foto: © Luis Montero de Espinosa.

Detalle del individuo juvenil anterior. Foto: © Luis Montero de Espinosa.

Víbora cornuda (Cerastes cerastes) y rastro que deja al desplazarse por la arena.
Foto: © Javier Corzo de Porras.

Individuo de gecko elegante del norte (Stenodactylus mauritanicus), con la cola regenerada.
Foto: © Luis Montero de Espinosa.

Al día siguiente, cuando despertamos, bien temprano, hacía un viento casi insoportable para buscar herpetos, pues la arena no paraba de entrar en los ojos, y también peligraban en gran medida nuestros equipos fotográficos, por lo que decidimos ir volviendo, ya que este día tocaba la vuelta a España, así que nos fuimos enseguida en dirección Melilla, sin hacer ninguna parada en el camino.


Los tres expedicionarios celebrando con una cerveza bien fresquita la llegada a Melilla.

Al final del trayecto, hicimos unos 7.653 km desde que salimos, hasta llegar a la puerta de nuestras casas, muy cansados, pero contentos y satisfechos por el viaje y haber podido disfrutar de estos bellos animales y paisajes, espero que también os resulte entretenido el relato de este viaje.