Marzo-Abril 2012 – Herptrip a Marruecos

Por Borja de las Heras

Hacía ya tiempo que queríamos conocer Marruecos. Un país, que a pesar de su relativa cercanía con el nuestro, España, ofrece una cultura, paisajes y Biodiversidad sorprendentemente distinta a la que podemos encontrar en nuestra tierra, desde desiertos de arena, pasando por bosques de encinas, y paisajes de alta montaña, el país más occidental del Magreb no deja indiferente a nadie.

A finales del mes de Marzo, Alberto, Javi y yo, 2 estudiantes de Biología de la Universidad Complutense de Madrid, y un amateur, tuvimos el placer de conocer Marruecos, todo un paraíso para tres amantes de la Herpetología como nosotros. Los diferentes relatos de viajes, y los distintos reportajes que habíamos visto en Internet, no hacían sino incrementar nuestras ganas de conocer esa tierra tan llena de exotismo para nosotros.

Llegamos a Marrakech cuando se ponía el sol, así que decidimos buscar un lugar donde cenar y pasar la noche. A las 5 de la mañana siguiente, decidimos poner en marcha nuestra aventura y conducir, a pesar de las horas de viaje que nos esperaban, hasta la provincia de Guelmin, lugar que mas tarde se convertiría en nuestro paraíso terrenal. A lo largo del viaje, hicimos varias paradas por el camino para descansar.

La primera parada tuvo lugar antes de llegar a Tiznit. En los alrededores de un rio, pudimos observar:

Amietophrynus mauritanicus
Amietophrynus mauritanicus. Foto: © Alberto Sánchez.
Tarentola mauritanica
Tarentola mauritanica. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.

Continuamos la infinita ruta, y más adelante decidimos realizar otra pequeña parada, mientras repostábamos gasolina, y dábamos rienda suelta a la voracidad que nos acompañaría durante todo el viaje.

En un terreno de cultivo abandonado y con abundantes restos de basura, observamos:

Saurodactylus brossetti
Saurodactylus brossetti. Foto: © Alberto Sánchez.
Saurodactylus brossetti
Saurodactylus brossetti. Foto: © Alberto Sánchez.
Agama impalearis
Agama impalearis. Foto: © Alberto Sánchez.
Tarentola mauritanica
Tarentola mauritanica. Foto: © Alberto Sánchez.
Tarentola mauritanica
Tarentola mauritanica. Foto: © Alberto Sánchez.
Saurodactylus brossetti
Saurodactylus brossetti. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.

El viaje parecía haber empezado bien, hacia calor pero las nubes tapaban el cielo y nuestras ganas por encontrar, especialmente ofidios, aumentaban con cada kilometro recorrido.

Ese mismo día llegamos hasta Tan-Tan, donde decidimos pasar la noche. Esa noche muestreamos y encontramos Stenodactylus mauritanicus y Tarentola chazaliae, así como Bufo boulengeri.

Bufo boulengeri
Bufo boulengeri. Foto: © Alberto Sánchez.
Stenodactylus mauritanicus
Stenodactylus mauritanicus. Foto: © Alberto Sánchez.
Stenodactylus mauritanicus
Stenodactylus mauritanicus. Foto: © Borja de las Heras.
Tarentola chazaliae
Tarentola chazaliae. Foto: © Borja de las Heras.

Al día siguiente, decidimos continuar nuestra marcha hasta Tarfaya, donde muestreamos durante una tarde-noche y la mañana siguiente. A pesar de encontrar huellas en la arena de Cerastes vipera , no nos fue posible encontrar ninguna, no obstante durante el viaje y en Tarfaya vimos:

Spalerosophis diadema
Spalerosophis diadema. Foto: © Alberto Sánchez.
Tarentola chazaliae
Tarentola chazaliae. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.
Psammophis schokari
Psammophis schokari. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.
Lytorhynchus diadema
Lytorhynchus diadema. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.
Chalcides sphenopsiformis
Chalcides sphenopsiformis. Foto: © Alberto Sánchez.
Tarentola mauritanica pallida
Tarentola mauritanica pallida. Foto: © Alberto Sánchez.
Acanthodactylus aureus
Acanthodactylus aureus. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.
Chamaeleo chamaeleon
Chamaeleo chamaeleon. Foto: © Alberto Sánchez.

A media mañana decidimos volver a viajar más al norte de la provincia, con intención de encontrar el relicto paleotropical Bitis arietans, además de otras como Naja haje, Dasypeltis sahelensis y quizás Lamprophis fuliginosus, que son especies de carácter tropical.

Durante la tarde encontramos numerosas Tarentola chazaliae, y bajo piedras y durante la noche:

Acanthodactylus busacki
Acanthodactylus busacki. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.
Bitis arietans
Bitis arietans (DOR). Foto: © Alberto Sánchez.
Bitis arietans
Bitis arietans. Foto: © Alberto Sánchez.
Bitis arietans
Bitis arietans. Foto: © Alberto Sánchez.
Acanthodactylus
Acanthodactylus sp. Foto: © Alberto Sánchez.
Guelmin
Buscando reptiles en Guelmin. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.
Mesalina sp.
Mesalina sp. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.
Acanthodactylus boskianus
Acanthodactylus boskianus. Foto: © Alberto Sánchez.

A la mañana siguiente decidimos partir hacia el interior, dirección Assa. Durante el camino vimos alguna Agama impalearis, y varios Uromastyx. Ya allí, el tiempo no acompañaba, pero aun así decidimos salir a buscar Echis leucogaster y Telescopus tripolitanus, pero no hubo suerte. Encontramos algún ejemplar de Tropiocolotes algericus, Mesalina sp., un Uromastyx nigriventris, así como una Psammophis schokari atropellada y una Tarentola boehmei.

Uromastyx nigriventris
Uromastyx nigriventris rescatado de un pozo, con evidentes signos de desnutrición y deshidratación. Foto: © Alberto Sánchez.
Tropiocolotes algericus
Tropiocolotes algericus. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.
Uromastyx nigriventris
Uromastyx nigriventris. Foto: © Alberto Sánchez.
Tarentola boehmei
Tarentola boehmei. Foto: © Alberto Sánchez.

Al día siguiente partimos debido al mal tiempo hacia el norte. Durante el camino paramos en numerosos aljibes, en los cuales solo encontrábamos coleópteros y algún solífugo, pero ningún herpeto. En Akka encontramos un ejemplar de Mauremys leprosa. Esa noche decidimos dormir en Foum Ziguig.

Al día siguiente fuimos a Agdz y en el trayecto encontramos:

Solífugo
Solífugo. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.
Blepharopsis mendica
Blepharopsis mendica. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.
Saurodactylus brosseti
Saurodactylus brosseti. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.
Ptyodactylus oudrii
Ptyodactylus oudrii. Foto: © Alberto Sánchez.

Ya en Agdz decidimos seguir para Mhamid. De camino hicimos dos paradas, y encontramos:

Myriopholis algeriensis
Myriopholis algeriensis. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.
Amblipígido
Amblipígido. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.

En Mhamid encontramos dos ejemplares de Stenodactylus petrii. Después de eso, volvimos a Zagora donde finalmente pasaríamos la noche.

Stenodactylus petrii
Stenodactylus petrii. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.

De izquierda a derecha: Javier Aznar, Borja de las Heras y Alberto Sánchez. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.

A la mañana siguiente optamos por ir a Ourzazate y movernos por esa zona rica en citas, pero el tiempo no nos acompañaba, lloviéndonos torrencialmente. Ese día y el siguiente tuvimos pocos ratos de sol, pero aun así encontramos numerosas especies:

Agama impalearis
Agama impalearis. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.
Agama impalearis
Agama impalearis. Foto: © Alberto Sánchez.
Eumeces algeriensis
Eumeces algeriensis. Foto: © Alberto Sánchez.
Hyla meridionalis
Hyla meridionalis. Foto: © Alberto Sánchez.
Amplexo A. mauritanicus x P. saharicus
Amplexo de un macho de Amietophrynus mauritanicus sobre un macho de Pelophylax saharicus. Foto: © Alberto Sánchez.
Chalcides ocellatus
Chalcides ocellatus. Foto: © Alberto Sánchez.
Pelophylax saharicus
Pelophylax saharicus. Foto: © Javier Aznar González de Rueda.

Después de unos días en la zona, decidimos avanzar hacia la periferia de Marrakech, haciendo parada cerca del atlas, pero nos llovió y nos nevó en el camino, así que decidimos llegar a un pueblo a unos 30km de Marrakech.

A la mañana siguiente partimos en dirección al aeropuerto, no antes sin parar en la plaza central de Marrakech Djemma el Fna, para ver a los “encantadores” de serpientes. Allí pudimos contemplar con pena, rabia y resignación una gran cantidad de Naja haje y Bitis arietans, que días antes habíamos contemplado en libertad en la provincia de Guelmin. Un par de horas después salimos hacia el aeropuerto donde tomaríamos el avión que nos llevaría de vuelta a Madrid.


Naja haje y Bitis arietans en la plaza de Marrakech. Photo: © Javier Aznar González de Rueda.

Después de 10 días por Marruecos esperamos volver pronto y poder disfrutar de esa maravillosa tierra rica en reptiles y anfibios.