Agosto 2013 – Viaje herpetológico

Por Gabriel Martínez del Mármol Marín, Marco Sassoe y Baudilio Rebollo Fernández.

Clic en los puntos del mapa para mostrar localidad.

El 16 de agosto de 2013, nos encontramos los tres en el aeropuerto de Menara de Marrakech para empezar un viaje herpetológico de dos semanas que nos llevaría desde el calor extremo del árido desierto del Sahara Occidental a las praderas verdes de las montañas del Medio y Alto Atlas. Budi y Marco habían comenzado su viaje independientemente un poco antes, y nos reunimos en el hall del aeropuerto, donde todo el mundo parece estar esperando a alguien. La presentación fue breve, ya que estaba oscureciendo y habíamos planeado ir a la región de Agadir esa noche. En el camino Budi nos enumeró las especies que había encontrado en los dos días anteriores: diferentes anfibios (Hyla meridionalis, Discoglossus scovazzi, Amietophrynus mauritanicus, Pelophylax saharicus) y reptiles (Natrix maura, Hemorrhois hippocrepis), y muchas garcillas bueyeras (Bubulcus ibis).


Hábitat en los alrededores de Casablanca. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Bubulcus ibis. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Discoglossus scovazzi. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Tarentola mauritanica. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Natrix maura. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Hemorrhois hippocrepis. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Hyla meridionalis. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

En Agadir encontramos algunas de las especies más típicas de Marruecos: una tortuga (Testudo graeca), um geco de Agadir (Saurodactylus brosseti), varios bulanes (Eumeces algeriensis), salamanquesas comunes (Tarentola mauritanica), culebra viperina (Natrix maura), culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) y víbora del Magreb (Daboia mauritanica).


Malpolon monspessulanus. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Malpolon monspessulanus. Foto: © Gabri Mtnez.

Daboia mauritanica. Foto: © Gabri Mtnez.

Daboia mauritanica. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Daboia mauritanica. Foto: © Marco Sassoe.

Paisaje en Agadir. Foto: © Marco Sassoe.

Eumeces algeriensis. Foto: © Marco Sassoe.

Después de una noche sin dormir por estar haciendo fotos a estas especies, condujimos hacia Guelmim. A mitad de camino hicimos una breve parada, donde rescatamos una culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) y una bucerrig (Psammophis schokari) de aljibes. La gente local nos rodeó rápidamente mostrando gran admiración por el modo en que manejábamos las serpientes. Esta gente sentía mucha curiosidad por lo que estábamos haciendo, ellos no distinguen entre serpientes venenosas y no venenosas y se mostraban aterrorizados con cualquier serpiente. Tuvimos que insistir mucho antes de convencerlos para que tocasen la inofensiva culebra de herradura.


Testudo graeca. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Paisaje en Tiznit. Foto: © Marco Sassoe.

Marco y Budi mostrando a la gente local que no todas las serpientes son peligrosas.
La culebra fue rescatada de un aljibe y después de algunas fotos, liberada a algunos metros del mismo.
Foto: © Gabri Mtnez.

Hemorrhois hippocrepis. Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Psammophis schokari. Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

En Guelmim pillamos una habitación en un hotel y descansamos. Al anochecer hicimos una pequeña excursión por un río. La temperatura era óptima, no había viento y parecía una noche perfecta para ver herpetos, pero en seguida nos dimos cuenta de que había muy poca actividad: nosotros solo vimos dos de las especies más típicas de la costa Atlántica de Sur de Marruecos: una agama común (Agama impalearis) y un eslizón moruno (Chalcides polylepis). Después decidimos ir a Sidi Ifni, donde encontramos una gran (170 cm) culebra de herradura atropellada (Hemorrhois hippocrepis) y la mayor sorpresa del viaje: una serpiente comedora de huevos del Sahel (Dasypeltis sahelensis), que había sido recientemente atropellada por un coche. Esta serpiente está especializada en alimentarse de huevos de aves y su actividad anual se cree que está muy restringida a la época de reproducción de los pájaros. Se la encuentra frecuentemente en primavera (marzo-junio) y otoño, y no esperábamos observar esta especie en la época más seca y cálida del año. Marruecos está siempre lleno de sorpresas, y cada vez que viajamos a este país nos damos cuenta de cuanto nos falta por aprender de estos animales.


Agama impalearis. Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Chalcides polylepis. Guelmim. Foto: © Gabri Mtnez.

Dasypeltis sahelensis. Sidi Ifni. Foto: © Gabri Mtnez.

Al día siguiente dejamos Guelmim rumbo a la región de Tantan. De camino rescatamos un par de culebras de herraduras (Hemorrhois hippocrepis), un bulán (Eumeces algeriensis) y algunos sapos verdes (Bufotes boulengeri) de aljibes. La temperatura era muy alta y no había actividad, ni siquiera de agámidos, que disminuyen mucho su periodo diario de actividad en agosto.


Hemorrhois hippocrepis. Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Acanthodactylus busacki. Guelmim. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Paisaje en Guelmim. Foto: © Gabri Mtnez.

Paisaje en Tantan. Foto: © Gabri Mtnez.

En Tantan pudimos ver una Acanthodactylus boskianus antes de recibir el primer jarro de agua fría del viaje: un adulto de cobra norteafricana (Naja haje) que encontramos muerto. Después acudimos a unas dunas cercanas para buscar marcas de ofidios aunque no encontramos ninguna. De noche encontramos algunos invertebrados y algunas especies típicas de gecos (Tarentola chazaliae, Stenodactylus mauritanicus), pero avanzaba la noche y seguíamos sin ver rastros de serpientes por lo que decidimos acampar.


Detalle de la dentición proteroglifa en un adulto muerto de Naja haje. Foto: © Gabri Mtnez.

Acanthodactylus boskianus. Tantan. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Stenodactylus mauritanicus, juvenil. Foto: © Gabri Mtnez.

Individuos de Tarentola chazaliae. Foto: © Marco Sassoe.

Marco, Budi y Gabri en el Oued Draa. Foto: © Marco Sassoe.

Después condujimos al sur hacia el Sahara Occidental donde nuestra suerte cambió y pudimos ver algunas interesantes especies de reptiles desérticos: salamanquesas de la cruz (Tarentola annularis), dos víboras de la arena (Cerastes vipera) y una gran víbora cornuda (Cerastes cerastes), que a pesar de su enorme tamaño mostraba un impresionante diseño de tonos gris-arena más característico de los juveniles.


Camellos cruzando una carretera en el Sahara Occidental. Foto: © Marco Sassoe.

Tarentola annularis. Smara. Foto: © Marco Sassoe.

Tarentola annularis. Smara. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Paisaje en Smara. Foto: © Gabri Mtnez.

Cerastes vipera. Smara. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Cerastes vipera, detalle de un segundo ejemplar. Foto: © Gabri Mtnez.

Cerastes vipera. Foto: © Marco Sassoe.

Cerastes cerastes. Foto: © Marco Sassoe.

Cerastes cerastes. Foto: © Marco Sassoe.

Cerastes cerastes. Foto: © Marco Sassoe.

Escorpión. Foto: © Marco Sassoe.

Marco Sassoe en Smara. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Después de una exhaustiva sesión de fotos, continuamos el viaje y justo entrando en la ciudad de Smara volvimos a sufrir un varapalo al encontrar un adulto atropellado de varano (Varanus griseus), probablemente muerto unas horas antes. Esta especie es uno de los reptiles más perseguidos del Norte de África. La convicción de que el simple olor del varano ahuyenta serpientes, escorpiones y otras “alimañas” ha conllevado la desaparición de muchas de sus poblaciones. La gente local todavía captura estos grandes lagartos para usar su piel o cráneo como amuleto. La región de Smara es posiblemente uno de los mejores sitios para ver esta especie, y dejando atrás esta zona pensábamos también que dejábamos atrás las mejores opciones de ver esta especie viva en el viaje.


Varanus griseus DOR. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Hasta el Aaiún, la actividad era baja (¡porque la temperatura era muy alta!) y solo pudimos ver algunos individuos de agama de Bohme (Trapelus boehmei). Estaba anocheciendo cuando llegamos al Aaiún, y pronto pudimos ver una serpiente del género Hemorrhois con un interesante diseño.


Paisaje en Smara. Foto: © Gabri Mtnez.

Trapelus boehmei. Foto: © Gabri Mtnez.

Anochece en El Aaiún. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Hemorrhois algirus intermedius. Foto: © Gabri Mtnez.

Hemorrhois algirus intermedius, detail. Foto: © Marco Sassoe.

De camino a Tarfaya, paramos para explorar zonas arenosas donde pudimos ver algunas especies interesantes: varias salamanquesas comunes (Tarentola mauritanica), 7 culebras de cogulla (Macroprotodon sp.)y a pesar de la gran cantidad de rastros de víbora de la arena (Cerastes vipera) solo pudimos ver un ejemplar allí. Este tenía colores muy diferentes en comparación con los dos especímenes observados en Smara: una inolvidable experiencia ver tanta variedad de diseños y colores en esta especie en un espacio tan corto de tiempo.


Budi y Marco buscando rastros en la arena durante las primeras horas de la noche. Foto: © Gabri Mtnez.

Macroprotodon sp.. Foto: © Marco Sassoe.

Macroprotodon sp.. Foto: © Gabri Mtnez.

Tarentola mauritanica. Foto: © Marco Sassoe.

Tarentola mauritanica. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Cerastes vipera tracks. Foto: © Gabri Mtnez.

Cerastes vipera. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Cerastes vipera. Foto: © Marco Sassoe.

Cerastes vipera. Foto: © Marco Sassoe.

Paisaje en Tarfaya. Foto: © Marco Sassoe.

Descasamos unas horas dentro de las tiendas de campaña del cansancio y los mosquitos, y por la mañana iniciamos nuestra regreso a la ciudad de Tantan. De camino pudimos ver otra culebra de cogulla (Macroprotodon sp.), algunos sapos (Bufotes boulengeri, Barbarophryne brogersmai), y un geco de casco (Tarentola chazaliae). Entonces llegó posiblemente el peor momento del viaje: encontramos otro adulto de cobra norteafricana (Naja haje). Este individuo había sido asesinado poco antes de nuestra llegada, y mostraba lesiones causadas probablemente por piedras. La cara más cruda del conflicto entre las serpientes y las personas estaba frente a nuestros ojos. Intentamos animarnos pensando que muchas otras cobras vivirían en zonas remotas donde habrían depositado sus puestas asegurando la supervivencia de esta especie tan perseguida por el hombre.


Paisaje en Tantan. Foto: © Marco Sassoe.

Bufotes boulengeri. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Barbarophryne brogersmai. Foto: © Marco Sassoe.

Gente en Tantan. Foto: © Marco Sassoe.

“Paisaje” de Tantan. Foto: © Marco Sassoe.

Tarentola chazaliae. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Naja haje, detalle de adulto asesinado. Foto: © Gabri Mtnez.

Después comenzamos la vuelta a Guelmim, y acampamos en una zona de desierto pedregoso. A la mañana siguiente tuvimos la oportunidad de observar algunos de los habitantes de las zonas áridas entre Guelmim y Tantan. Estas áreas son “mágicas” ya que diversos factores hacen posible la coexistencia en simpatría estricta de animales de diversos orígenes. En una pequeña área encontramos animales de típicos de entornos áridos como los lagartos de cola espinosa (Uromastyx nigriventris), los gecos elegantes (Stenodactylus mauritanicus), las culebras diademadas (Spalerosophis dolichospilus) y las falsas cobras (Rhagerhis moilensis), junto a típicos herpetos mediterráneos, como los bulanes (Eumeces algeriensis) y las culebras de herradura (Hemorrhois hippocrepis). Las culebras de herradura son especialmente variables en folidosis, diseño y color en estas zonas, y encontramos ejemplares con la “típica” coloración con otros más rojizos u oscuros. Nuestra búsqueda finalizó debido a una fuerte tormenta de arena que nos obligó a volver al coche para evitar que se dañase nuestro equipo fotográfico.


Paisaje de Guelmim. Foto: © Gabri Mtnez.

Rhagerhis moilensis. Foto: © Marco Sassoe.

Rhagerhis moilensis. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Chalcides polylepis. Foto: © Marco Sassoe.

Stenodactylus mauritanicus. Foto: © Marco Sassoe.

Spalerosophis dolichospilus, individuo rojizo. Foto: © Gabri Mtnez.

Hemorrhois hippocrepis. Foto: © Marco Sassoe.

Hemorrhois hippocrepis. Foto: © Gabri Mtnez.

Paisaje de Guelmim. Foto: © Gabri Mtnez.

Eumeces algeriensis. Foto: © Marco Sassoe.

Hemorrhois hippocrepis. Foto: © Gabri Mtnez.

Spalerosophis dolichospilus, individuo “pálido”. Foto: © Marco Sassoe.

Hemorrhois hippocrepis. Foto: © Gabri Mtnez.

Hemorrhois hippocrepis. Foto: © Gabri Mtnez.

Tormenta de arena en Guelmim. Foto: © Gabri Mtnez.

Tomamos una ducha en un hotel de Guelmim, dejamos las maletas y al anochecer nos fuimos a conducir por la zona donde habíamos visto la Dasypeltis sahelensis justo unos días antes. Desafortunadamente en nuestro “carrileo” no hubo éxito: nada de serpientes, mamíferos o invertebrados, absolutamente nada. Así que fuimos a la zona de costa para probar suerte cerca de Sidi Ifni, donde la temperatura era más baja. No tardamos mucho en encontrar un subadulto de víbora bufadora (Bitis arietans) en la mitad de la carretera. Estaba “intacta” y probablemente había sido atropellada poco antes. Condujimos un poco más y en poco tiempo encontramos un gran adulto de la misma especie, el cual había sido igualmente atropellado. Estábamos sorprendidos de ver como cambia la actividad de un área a otra, y nos apenaba no haber podido quitar de la carretera a tiempo esas dos Bitis. Antes de dormir visitamos un pequeño arroyo donde pudimos fotografiar algunas ranas (Pelophylax saharicus) y sapos (Amietoprhynus mauritanicus).


Espectáculo en Guelmim. Foto: © Gabri Mtnez.

Budi mirando en el interior de un aljibe urbano. Nunca se sabe… jejeje. Foto: © Gabri Mtnez.

Dos indivíduos de Hemorrhois hippocrepis dentro de un aljibe. Foto: © Gabri Mtnez.

Subadulto de Bitis arietans, recién atropellado. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Bitis arietans, detalle. Foto: © Gabri Mtnez.

Adulto de Bitis arietans atropellado. Foto: © Gabri Mtnez.

Amietophrynus mauritanicus. Foto: © Marco Sassoe.

Pelophylax saharicus. Foto: © Marco Sassoe.

Pelophylax saharicus. Foto: © Marco Sassoe.

Al día siguiente condujimos de Guelmim a la zona de Assa, disfrutando de los espectaculares paisajes de las montañas del Anti Atlas. En Assa encontramos algunas salamanquesas del Draa (Tarentola boehmei), un macho de agama común (Agama impalearis), y un agama de Bohme (Trapelus boehmei). Entonces pudimos ver un poderoso varano del desierto (Varanus griseus). Al aproximarnos al animal, este reaccionó defensivamente dando latigazos con la cola y mordiendo el guante con fuerza, y tras sacar la mano del guante su propietario como pudo, el varano lo zarandeó con agresividad. Lo tuvo enganchado durante algunos minutos, consiguiendo atravesar una de las dos capas. Estos guantes están diseñados para manejar serpientes venenosas y no esperábamos que el varano pudiera atravesarlos! Habíamos subestimado la fuerza de sus mandíbulas, diseñadas para matar a sus presas: vertebrados de pequeño y medio tamaño. Después de muchas fotografías el animal volvió al reg donde vivía.


Paisaje entre Fask y Assa. Foto: © Marco Sassoe.

Carretera a Assa. Foto: © Marco Sassoe.

Agama impalearis. Foto: © Gabri Mtnez.

Tarentola boehmei. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Varanus griseus, detalle de la cabeza. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Varanus griseus, detalle de la cabeza. Foto: © Marco Sassoe.

Varanus griseus. Foto: © Marco Sassoe.

“Guante especial” para manejar reptiles venenosos. Serpientes de los géneros Cerastes, Atractaspis, Naja, Daboia, Bitis, Echis y Vipera han mordido ese guante sin consecuencias. Pero este gran lagarto rompió la primera capa! Foto: © Gabri Mtnez.

“Guante especial”, detalle. Foto: © Gabri Mtnez.

De Assa condujimos a Tata, y a medida que oscurecia teníamos esperanzas de ver animales en la carretera, pero no vimos nada. ¡Agosto es desolador! En Tata acampamos y usamos las pocas energías que nos quedaban para una expedición final, durante la cual encontramos algunos gecos (Tarentola boehmei, Tropiocolotes algericus), un eslizón ocelado (Chalcides ocellatus) y un extraño individuo morfológicamente parecido a Hemorrhois hippocrepis (Hemorrhois algirus intermedius…).


Chalcides ocellatus. Foto: © Marco Sassoe.

Tropiocolotes algericus. Foto: © Marco Sassoe.

Hemorrhoisalgirus intermedius”. Foto: © Marco Sassoe.

Paisaje de Tata. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Paisaje de Tata. Foto: © Marco Sassoe.

Paisaje de Tata. Foto: © Marco Sassoe.

Paisaje de Igherm. Foto: © Gabri Mtnez.

Al día siguiente condujimos hacia Taroudant. De camino, aparte de los espectaculares paisajes, solo pudimos ver un agama común (Agama impalearis) y una culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis). En el Valle del Souss, hicimos algunas breves paradas donde pudimos observar algunos anfibios (Pelophylax saharicus, Amietoprhynus boulengeri), agamas comunes (Agama impalearis), una tortuga (Testudo graeca), un eslizón moruno (Chalcides polylepis) y una culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis).


Hemorrhois hippocrepis. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Testudo graeca. Foto: © Marco Sassoe.

Paisaje en Taroudant. Foto: © Marco Sassoe.

Estaba anocheciendo e hicimos un esfuerzo por conducir hasta la zona de Agdz. Anocheció de camino pero no encontramos ningún tipo de animal en la carretera. Llegamos a Agdz tarde pero con buena temperatura, así que cenamos algo, montamos las tiendas de campaña y fuimos a explorar un oasis cercano lleno de palmeras (palmeraie). Encontramos algunos gecos (Saurodactylus brosetti, Tarentola boehmei, Ptyodactylus oudrii) y una preciosa víbora cornuda (Cerastes cerastes) que pasaba perfectamente desapercibida entre el sustrato.


Tarentola boehmei. Foto: © Gabri Mtnez.

Saurodactylus brosetti. Foto: © Marco Sassoe.

Escorpión. Foto: © Marco Sassoe.

Ptyodactylus oudrii. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Ptyodactylus oudrii, detail. Foto: © Marco Sassoe.

Cerastes cerastes. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Cerastes cerastes, head close-up. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

El valle del Draa. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

A la mañana siguiente condujimos hasta la zona de Erfoud. De camino vimos un lagarto de cola espinosa (Uromastyx nigriventris) y una víbora cornuda, ambos atropellados.


Paisaje de Agdz-Merzouga. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Paisaje de Alnif. Foto: © Marco Sassoe.

Fuimos directamente al hotel de Merzouga. Estaba en mitad de las dunas y tenía una piscina que nos ayudó en nuestro periodo de descanso de dos días después de tantos días por el árido desierto. Solo abandonábamos el hotel por la noche. La primera noche la empleamos en recorrer los alrededores de Erfoud, donde pudimos ver algunos anfibios (Pelophylax saharicus, Amietoprhynus mauritanicus), gecos (Stenodactylus petrii, Tarentola deserti) y dos víboras cornudas (Cerastes cerastes). La segunda noche la dedicamos a la zona de Taouz. Teníamos esperanzas de ver víboras de la arena (Cerastes vipera) o el rarísimo Scincopus fasciatus, pero aquella noche solo vimos algunos gecos (Stenodactylus petrii, Tarentola deserti), y los siempre presentes escorpiones. Es de destacar que los dos días que estuvimos en Merzouga tuvimos tormentas de arena los dos días durante las horas diurnas, aunque al anochecer las condiciones parecían perfectas. Esa última noche, antes de ir a nuestro hotel, fuimos a buscar un lugar donde poder conseguir cervezas. Aparcamos el coche y escuchamos ranas croando. Descubrimos que unas aguas residuales donde había bastante basura era habitadas por cantidad de ranas (Pelophylax saharicus) y sapos (Bufotes boulengeri). Nos sorprendió observar un amplexus de ranas.


Piscina en el hotel de Merzouga. Foto: © Gabri Mtnez.

Adulto de Cerastes cerastes. Foto: © Marco Sassoe.

Adult Cerastes cerastes, close-up. Foto: © Marco Sassoe.

Stenodactylus petrii. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Subadult Cerastes cerastes. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Subadult Cerastes cerastes. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Sand storm in Merzouga. Foto: © Gabri Mtnez.

Paisaje de Merzouga. Foto: © Gabri Mtnez.

Paisaje de Merzouga. Foto: © Marco Sassoe.

Bufotes boulengeri. Foto: © Marco Sassoe.

Pelophylax saharicus amplexus. Foto: © Marco Sassoe.

A la mañana siguiente, más frescos, hicimos un gran viaje a Figuig. A mitad de camino paramos a prospectar, cuando de repente una fuerte tormenta de arena nos obligó a entrar en los coches. ¡La cuarta tormenta de arena del viaje! Naturalmente las cosas no estaban saliendo bien. Estuvimos dos noches en Figuig. La temperatura era ideal (25° C), no había viento y teníamos esperanzas de ver la serpiente gato norteafricana (Telescopus tripolitanus) o la gariba (Echis pyramidum) que nunca ha sido encontrada en este área. Los grandes muros que rodean los oasis, la abundancia de escorpiones, arañas, gecos y mamíferos nos hacían presagiar la aparición de alguna de estas dos raras especies, pero no las pudimos ver. La abundancia de agua favorece la presencia de anfibios (vimos muchos Amietoprhynus mauritanicus y Pelophylax saharicus, un único Bufotes boulengeri) y ratas. Agosto definitivamente parece ser desastroso para encontrar reptiles en Figuig y tras dos días solo encontramos agamas (Agama impalearis), gecos (Tropiocolotes algericus, Stenodactylus ¿petri?, Ptyodactylus oudrii, Tarentola deserti), una bucerrig (Psammophis schokari, con diseño uniforme) y una culebra viperina (Natrix maura).


Paisaje en Oued Ziz. Foto: © Gabri Mtnez.

Paisaje en Boudnib. Foto: © Gabri Mtnez.

Habitat of Stenodactylus petrii? in Figuig landscape. Foto: © Gabri Mtnez.

Fuerte tormena de arena en Figuig. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Paisaje en Figuig. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Amietophrynus mauritanicus. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Erizo. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Pelophylax saharicus. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Stenodactylus petrii? dead. Foto: © Gabri Mtnez.

Natrix maura. Foto: © Gabri Mtnez.

Tarentola deserti. Foto: © Gabri Mtnez.

Tarentola deserti, close-up. Foto: © Gabri Mtnez.

Psammophis schokari. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Tropicolotes algericus. Foto: © Gabri Mtnez.

Nos despertamos temprano al día siguiente y empezamos nuestro viaje hacia Ain Bni Mathar. Aquella mañana encontramos una alta actividad de reptiles. Justo según abandonamos la ciudad pudimos observar un bucerrig (Psammophis schokari, diseño uniforme) que había sido recién atropellada y todavía se movía. Posteriormente encontramos varios lagartos de cola espinosa activos (Uromastyx nigriventris adultos al lado de la carretera y recién eclosionados en la carretera) y una bonita falsa cobra (Rhagerhis moilensis).


Adulto de Uromastyx nigriventris. Foto: © Marco Sassoe.

Juvenil de Uromastyx nigriventris. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Rhagerhis moilensis. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Rhagerhis moilensis. Foto: © Marco Sassoe.

Condujimos directamente al norte, a las estepas de Stipa tenacissima donde desafortunadamente llegamos muy tarde para poder ver Ophisops occidentalis o Psammodromus blanci. Buscando en la zona pudimos solo ver algunas mudas de serpiente (Malpolon insignitus). Continuamos la ruta hacia Debdú y encontramos un sapillo pintojo (Discoglossus sp.) dentro de un pozo. También vimos un recién eclosionado de bucerrig (Psammophis schokari, diseño rayado) bajo una piedra y una culebra de cogulla (Macroprotodon cucullatus). Al anochecer condujimos por hábitat de la boa javalina (Eryx jaculus), y pudimos observar dos Hemorrhois hippocrepis y dos Malpolon monspessulanus.


Hábitat con Stipa tenacissima. Foto: © Gabri Mtnez.

Muda de Malpolon insignitus. Foto: © Gabri Mtnez.

Paisaje en Debdou. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Psammophis schokari, diseño rayado. Foto: © Marco Sassoe.

Macroproton cucullatus. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

A la mañana siguiente visitamos el Atlas Medio. Un neonato de culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) cruzó la carretera. En los alrededores pudimos ver algunas lagartijas (Psammodromus algirus, Podarcis vaucheri) y un lagarto ocelado marroquí juvenil (Timon tangitanus).


Pasaje en el Atlas Medio. Foto: © Gabri Mtnez.

Malpolon monspessulanus, juvenil. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Después llegamos a un pequeño pueblo de montaña, donde tuvimos el placer de encontrarnos con algunos residentes. A pesar de la poca credibilidad del testimonio de la gente local respecto a reptiles, les mostramos algunas fotos de herpetos marroquíes. Ellos identificaron rápidamente la culebra viperina (Natrix maura) mostrandonos incluso un ejemplar que habían matado algunos días antes) y la víbora hocicuda (Vipera latastei). No reconocieron, sin embargo, la víbora del Magreb (Daboia mauritanica), o la víbora enana del Atlas (Vipera monticola). Cuando les mostramos la foto de la víbora cornuda (Cerastes cerastes) muchos de ellos dijeron: “Guercif”. El cielo estaba nublado y solo encontramos algunas lagartijas (Podarcis vaucheri) pero este hábitat de alta montaña parecía perfecto para la presencia de la víbora hocicuda (Vipera latastei).


Paisaje del Atlas Medio. Foto: © Gabri Mtnez.

Podarcis vaucheri, adulto. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Paisaje del Atlas Medio. Foto: © Marco Sassoe.

Estaba anocheciendo cuando llegamos a las zonas más turísticas del Atlas Medio (Ifrane-Azrou). Paramos a levantar algunas piedras y encontramos algunas lagartijas (Podarcis vaucheri), dos eslizones (Chalcides lanzai), muchos lagartos (Timon tangitanus) y un subadulto de culebra bastarda (Malpolon monspessulanus), que estaba mudando.


Podarcis vaucheri, juvenil. Foto: © Marco Sassoe.

Timon tangitanus, close-up de la cabeza. Foto: © Gabri Mtnez.

Macho adulto de Timon tangitanus. Foto: © Gabri Mtnez.

Malpolon monspessulanus. Foto: © Marco Sassoe.

Chalcides lanzai. Foto: © Gabri Mtnez.

A la mañana siguiente visitamos una espectacular zona del Atlas Medio donde hicimos una expedición de algunas horas. Encontramos algunos sapos (Bufotes boulengeri), una altísima densidad de lacértidos (muchas Podarcis vaucheri, algunas Scelarcis perspicillata, una Psammodromus algirus y muchísimos Timon tangitanus), dos culebras viperinas (Natrix maura) y una preciosa culebra lisa meridional (Coronella girondica).


Paisaje del Atlas Medio. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Escorpión comiéndose un escarabajo bajo una piedra, cerca de una Podarcis seca. Foto: © Gabri Mtnez.

Timon tangitanus. Foto: © Gabri Mtnez.

Timon tangitanus. Foto: © Gabri Mtnez.

Timon tangitanus. Foto: © Marco Sassoe.

Timon tangitanus. Foto: © Marco Sassoe.

Paisaje del Atlas Medio. Foto: © Marco Sassoe.

Natrix maura. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Scelarcis perspcicillata. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Coronella girondica. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Coronella girondica. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Tras esta expedición nos encontrábamos con el último tramo del viaje y estábamos agotados. Sin embargo dejamos el Medio Atlas para visitar el Alto Atlas ya que queríamos ver algún espécimen de Vipera monticola. Al día siguiente, observamos algunas lagartijas (Podarcis vaucheri) y una culebra viperina (Natrix maura) con una interesante coloración rojiza en un lago de montaña, donde quedamos asombrados por la increíblemente alta densidad de ranas (Pelophylax saharicus).


Laguna del Alto Atlas. Foto: © Gabri Mtnez.

Pelophylax saharicus. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Podarcis vaucheri, basking. Foto: © Gabri Mtnez.

Natrix maura de coloración rojiza. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Dejamos el lago y visitamos una ladera rocosa. A medida que aumentaba la temperatura empezamos a observar lagartijas del Toubkal (Atlantolacerta andreanskyi) y algunos gecos diurnos del Atlas (Quedenfeldtia trachyblepharus). Se nos acercó un pastor que, viendo nuestro interés por las serpientes, nos dijo que había visto una serpiente cerca de su casa. Le seguimos, bastante escépticos, hasta que llegamos a su vivienda ubicada en una pequeña aldea en una ladera. Su vivienda estaba rodeada por un muro de rocas. Empezamos a buscar y encontramos una víbora (Vipera monticola) relativamente grande que medía 37 cm. Mientras la capturábamos, mucha gente nos rodeo para ver como la cogíamos, guardando una distancia de seguridad de nosotros y la víbora. La serpiente estaba mudando y parecía haber sido golpeada por algún palo por las heridas de su piel. Sin embargo, pesentaba un aspecto saludable y no tuvimos dudas que después de su liberación sobrevivió con normalidad.


Paisaje del Alto Atlas. Foto: © Gabri Mtnez.

Atlantolacerta andreanskyi, juvenil. Foto: © Gabri Mtnez.

Atlantolacerta andreanskyi, adulto. Foto: © Gabri Mtnez.

Vipera monticola, mudando. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Pyrrhocorax pyrrhocorax. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Campesina en el Alto Atlas. Foto: © Marco Sassoe.

Budi y Marco no estaban totalmente satisfechos y querían ver una víbora que no estuviese mudando, así que continuamos la búsqueda. Tras dos horas, cuando las lagartijas del Toubkal (Atlantolacerta andreanskyi) y los gecos diurnos (Quedenfeldtia trachyblepharus) estaban más activos, encontramos otra víbora (Vipera monticola), con un precioso color. Tomamos algunas fotos antes de que desapareciese en el arbusto en el que vivía.


Quedenfeldtia trachyblepharus. Foto: © Gabri Mtnez.

Quedenfeldtia trachyblepharus. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Vipera monticola. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Vipera monticola. Foto: © Marco Sassoe.

Vipera monticola. Foto: © Marco Sassoe.

Paisaje del Alto Atlas. Foto: © Baudilio Rebollo Fernández.

Llegados a este punto, estábamos muy cansado, pero felices por ver tantas especies durante esta aventura marroquí, y condujimos hasta Marrakech donde pudimos cenar, tomar una “relaxing cup” de té en la plaza Jemaa el-Fna y decir adiós a Marruecos. Las circunstancias nos obligaron a viajar a este país en agosto, cuando las condiciones son extremas y la actividad de los herpetos es muy baja. Aún así, nos despedimos con una sonrisa y una frase en mente: ¡¡¡volveremos a Marruecos!!!


HBudi, Gabri y Marco en la plaza Jemal L Fna. Foto: © Marco Sassoe.